Americanos y el sexo…

Últimamente no sé lo que me pasa con los extranjeros. Algo inaudito… Ahora me tocó un americano, no el primero que me toca, claro está, pero este era algo esperpéntico…

La música sonaba, corría por mis venas el ritmo, mezclado con alcohol… Ginebra, ron y algo de vodka, todo muy de garrafón. La pista estaba a rebosar de maricones y bollos ideales. Un par de gogos amenizaban el cotarro, permitiéndote desviar la vista hasta sus partes íntimas, sus músculos definidos y bien lubricados con aceite con purpurina dorada. Todo era muy gay…

Yo volvía a la pista desde los servicios, como es normal en mi (y si sueles leer mis relatos lo sabrás…) no venía de hacer ninguna necesidad salvo la sexual. Un chico, superafeminado y muy guapo, que llevaba una camisa sin mangas y que me volvió loco desde que lo vi me había hecho compañía en el wc… Su polla no me defraudó… ¡Qué pelo más negro tenía! Y sus ojos no lo eran menos. Su piel era bronceada, dorada por el sol del verano. Lo que más me llamó la atención fue su afeminamiento al fumar, con los brazos cruzados, muy como la Dietrich. Tendría dieciocho años y su nombre lo olvidé en el momento que salí del servicio… Si tenía algún defecto el alcohol me lo ocultó…

De estas volvía a la pista, y llegó el americano, de los USA. Dos besos nos dimos. Se presentó. Era alto, muy alto y militar. Un marine, el cuerpo de élite estadounidense a mis pies, rendido. Bandera blanca ante mi artillería. No dudó en bailar pegado a mí. He de decir que el alcohol no lo aguantaba el muchacho ni la mitad de bien que yo. Se movía torpemente. De repente me agarró la polla, con fuerza, y me dijo:

-Vamos a follar… -Lo dijo pegado a mis labios. Demasiado creído para mí. Cuando me da por hacerme de rogar, me hago el duro…

-No… -Seguí bailando. Me agarró otra vez la polla.

-Vamos a follar…

-No…

-¡Vamos a follar!

-¡Que no, pesado!

-¿No quieres follar, te da vergüenza? –Lo dijo de manera muy irónica, demasiado para mí. Le comí la boca.

-¿Vergüenza yo? Qué es eso…

-¿Entonces?

-Porque no me apetece…

-Si no follas conmigo no sabrás lo que es follar…

-¿Tan bien follas, maricón?

-Vamos a follar… -Me empujó contra una pared, se pegó a mí. Borracho que yo estaba podría hasta violarme, no podría resistirme demasiado.

-No…

-Me gustas mucho… Me ponen los tíos como tú…

-Eso está bien…

-Vamos a follar…

-Y dale… ¡Que no!

-Vamos a follar, hacemos lo que tú quieras, soy versátil…

-Pues como yo… Pero te digo que no vamos a follar…

-¿No te gustan los marines o qué?

-Prefiero la legión… -Y con esto, me escabullí… No es que me molen los legionarios, todo dependerá del legionario en cuestión, claro está…

Gléz-Serna

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