Buenos Días.

Tenía todos los músculos relajados, la cama me abrazaba, intuí que ya era mediodía a pesar de estar a oscuras. Después de tantos años la mano de mi pareja sobre mi pecho aun seguía siendo recomfortante, la primera erección de la mañana no tardó en llegar y con ella mi capullo se llenó de líquido.

Con los ojos cerrados, puse mis manos sobre su culo….un minuto……dos………tres…….agarró mi polla con fuerza.
Comenzó a besarme el cuello, el pecho, a lamerme el pezón, su lengua iba acariciando mi cuerpo mientras su mano ejercía presión sobre mi rabo duro, me sopló sobre el vientre, me besó las inglés y comenzó a lamer en circulos mis huevos, su lengua empezó a subir buscando mi glande, hasta que senti cómo una cueva húmeda invitaba a mi miembro a entrar. Su lengua frotaba lentamente mi frenillo. Sus dientes rozaban mi glande. Mi polla entraba y salía sin parar de su boca, abrí los ojos mire hacia abajo y ahí estaba él deleitándose con mi rabo, me la chupaba con ansiedad. Miró hacia arriba y nuestros ojos se encontraron. Agarré mi polla y la golpeé contra su boca, le excitaba, le enloquecía, se la metió hasta lo más profundo de su garganta, subió para comerme la boca sin dejar de masturbarme y me repetía sin cesar:

-Córrete en mi boca, dámela.

Volvío a bajar, y siguió mamando, gemí, le advertí pero no se quiso apartar, abrió su boca y mi leche comenzó a salir a borbotones, un enorme placer me invadió desde mis huevos hasta mi cuello.
Podía ver como se recreaba con mi semen. Cuando terminé de correrme siguió mamando y mi lefa caía de su boca sobre mis huevos. No quería parar de chupar, terminó poniendo su polla contra mi pezón y corriéndose, llenando todo mi pecho de fluido.

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