Culeando a Hilda María Castañeda en su cama
Era una Chica muy atractiva, cierto día su familia salió a hacer sus diligencias, ya habíamos quedado con Hilda María que esa mañama llegaría, y así fue, tenía en la mente que haría el amor con ella, una linda chica con el cuerpo de una sirena, me excitaba esté encuentro, como lo iba a disfrutar, dejé de soñar con el encuentro para apresurarne a
hacerlo realidad, me puse la mejor colonia e inmediatamente fuí a su casa, al llegar toque el timbre, al instante salio a recibirme la mujer más linda del mundo, solo con una bata traslúcida, que dejaba entrever la silueta de sus nalgas, estaban fantasticas, su pecho era lo que desearía todo hombre, como para hacer más provocativo aquel encuentro su bata de seda los dejana ver sin ningún problema, mis ganas hacía ella comenzaron a crecer, sentía una emoción enorme, sabía que esa culeada sería la mejor de mi vida, así que pasamos al interior en donde nadie nos podía ver mucho menos escuchar, comence a besarla la tenía contra la pared al solo entrar, comense besandola, con esos besos apasionados, metí lentamente mi mano por debajo de su bata, comencé a tocar aquellos enormes senos, firmes y tersos con pezones que llamaban a chupar, no cabía duda, era alguien afortunado, Hida María Castañeda era en ese instante era solo para mí, en el calor del deseo le habia quitado la bata, se encontraba frente a mi desnuda, apenas con un hilo dental, el cual le baje con los dientes, estaba más que excitado, la comencé a tocar sobre todo en aquellos pechos blancos y rosados, aprovechando el delirío de la pasión, la tomé por las nalgas e introduje mi dedo en lo profundo de su culo, sentía su calor corporal, era una sensación fascinante, después de casi media hora de aquella pasión desenfrenada, pasamos a su habitación, en donde continué acariciando su cuerpo, además bajar y meterme entre sus piernas, comencé a lamer su vulva que era toda una obra de arte, la mamé mucho, le metía mi lengua, mis dedos siempre penetrando su culo, era algo que jamás experimente en mi vida, con mis labios anegados con el producto de su primer orgasmo segui mamando su vulva, sentía como se movía estaba terminando una vez más, a pura legua se vino dos veces seguidas era todo un lindo espectáculo, después vendría lo mejor, así que estando en su cama , la de las mil y una baltallas, la acoste boca abajo, solo yo sabía que le haría. continuará parte 1/5.
