Culeando a Hilda María Castañeda en su casa
Todos se habían marchado, sabía que solamente Hilda María Castañeda estaría en casa, así que me apreste a ir, primero me rasure, me puse la mejor colonia que tenía, mi corazón latía demasiado fuerte, estaba comenzando a excitarme,
dentro de mi sentía correr la sangre rápidamente, y es que le llevaba tantas ganas a esta chica.
Una vez listo y al haber recorrido una corta distancia, estaba en casa de Hilda, toque el timbre, ella también me esperaba, así que bajo las gradas del segundo piso, con las llaves en mano, procedió a quitar el cerrojo, cuando la mire, más excitado me puse, andaba con una bata color durazno, semitransparente, con una toalla en la cabeza, envuelta como si fuese un turbante, Señal que recién se había bañado. Entre a su casa en donde me recibió con un enorme beso, su bata se le abrió un poco de la parte superior, dejando ver aquellas tetas blancas con pezones rosados, no perdí tiempo, metí suavemente mi mano para tocarlas, así comencé dando una buena manoseada, su busto se sentía suave y firme, era un doble copa, pero la forma del br Asier era de media copa, con cualquier movimiento está dejaría ver sus dos encantos. Seguía besándola, poco a poco con mi otra mano comencé a metérsela comenzando a tocar dos suaves y firmes nalgas, me sentía en el paraíso, después de media hora de besarle la boca y sus pezones, metí mi mano entre sus piernas, hice a un lado aquel diminuto hilo dental, el cual estaba completamente empapado, se estaba mojando, pensé.
Para estar más seguro, le quiete la bata, casi muero al ver ese monumento de mujer, solo con un hilo dental que apenas le tapaba su rayita natural, fue cuando en un arrebató de pasión le baje de un solo el hilo dental, dejándola completamente desnuda, Me sugirió que fuéramos a su cuarto en el segundo piso, a lo que ni corto mi perezoso accedí. Solo le pedí que subiera las gradas sin que se pusiera la ropa, al fin ella sabía a lo que íbamos, y en cuestión de segundos volvería a estar nuevamente desnuda. Su vulva rosadita y depilada en su totalidad era más que provocativa , estando en su habitación ya no pude retener mis instintos, la empuje suavemente a la cama, donde comencé a mamarle la vulva, que cada vez estaba mas húmeda de tanta excitación, seguí así por unos veinte minutos, se sentía esa vulva exquisita, le metí la lengua, los dedos, seguí lamiéndolo, hasta que sentí un halón de pelo, señal de que ya no aguantaba más. Me desnude, le puse mi pene en su boca, comenzó a succionarlo como si fuera un pepe o mamila, me tenía por reventar, hice que parará sino me iba a venir en su boca, yo lo que deseaba era metérsela por el culo, yo también estaba muy mojado, así que me frote la mano con ese liquido ligoso y transparente, que parecía más una tela de araña que iba desde mi pene, hasta sus labios. Para retrasar ese momento de éxtasis, comencé a jugar con ella en la cama, la tocaba por cuando lugar se me ocurría, La puse sobe mí, con la mano que había tocado mi verga, comencé a separarlas para luego meterle mi dedo en el culo, estaba tan delicioso, así estuve como 15 minutos, al sacarlo, me lo metí a la boca, tenia un sabor que no podría describir, o talvez si, era el sabor de la lujuria. Cada vez sentía que mi verga crecía más y más, entonces la puse al filo de su cama, fue cuando la penetre por el culo, Hilda María solo pujaba del placer, mis arremetidas eran cada vez mayores, me gustaba sacarla y meterla del culo de Hilda María Castañeda, apreciar como se miraba de ancho cada vez grande, seguí así hasta que escuche que ella ya había tenido dos orgasmos seguidos. Después de eso comencé a darle duro y rápido por el culo, trataba que eyacular para que se tragará mi semen, y así fue, termine y se la metí en la boca hasta que se trago todo el semen eyaculado. Desde entonces la seguí pisando, y es que esta deliciosa, es muy adictivo coger con ella, Continuara..
