Las aventuras de Nena Palote y su cipote ( 15ª Parte)
Me encontraba en casa. Tenía un calentón tremendo, de esas veces que miras a tu alrededor buscando algo para meterte por el culo mientras te pajeas. Una tiene imaginación para ver cualquier objeto de forma fálica. Me había dejado olvidada mi polla de goma en casa de un amigo (el muy cabrón lo estará aprovechando, seguro), y necesitaba apañarme con algo. La solución la encontré en una bolsa de nueces que tengo en el salón. Miré la nuez con detenimiento. Para entrar no había problema, la cosa era el retorno. Se me ocurrió meterla dentro de un condón. Así podría tirar de él para extraerla.
Me pajeé con gusto. Introduje dos dedos por mi trasero, trabajándolo. Al rato metí la nuez. Aquella dureza moló bastante. Eyaculé casi al instante. Entonces comencé a tirar del condón para recuperar la nuez. El preservativo daba de sí, pero la nuez no salía. Me puse nerviosísima, no fuera a romperse el condón y se quedara la nuez dentro de mi culo. Corrí al cuarto de baño y me senté en el bidé, para apretar. La nuez no quería salir. Enfadada le pegué un tirón al condón. Se partió.
No supe qué hacer entonces. Me vestí. Tuve que salir a la calle. Sentía aquello en mi interior. ¿Parecido a las bolas chinas? No lo sé porque nunca las he probado. Fui a una farmacia. Compré un laxante. Cuando hizo efecto me senté a apretar en el váter. Mira, maricón, que tenía ganas de cagar, pero la nuez no salía. Sentada incluso llegué a gritar mientras apretaba. Poco a poco noté que comenzó a asomar. Llegado a un punto salió como un disparo, la expulsé.
Menos mal que solo quedó en un susto (nunca uses una nuez para el sexo…). Por el lado positivo me vino genial el laxante para una buena limpieza intestinal…
(AVISO de Gléz-Serna: Relato inspirado mientras comía una nuez…)
Nena Palote