Las aventuras de Nena Palote y su cipote ( 25ª Parte)
Todo sucedió este sábado. Como sabrás, maricón, ha sido el Orgullo aquí en Sevilla. Yo había tomado algunas copas (para no perder mi sana costumbre) y meneaba mi culo, precioso y divino, por el desfile. Lo recorrí de cabo a rabo, saludando a mis miles de amigos, conocidos, exnovios, amores de una noche o de varias y demás gente. Lo mío era un no parar de disparar besos por doquier…
La cosa fue que cuando menos me lo esperaba, y mientras ligaba con un maromo de cuidado, lanzaron huevos de una terraza… Una tiene mala suerte, es algo indómito en mí, lo sabes. ¿Dónde caería al menos un huevo estando Nena Palote cerca? Pues en mi cabeza… ¡Qué asco me dio, maricón! Menos mal que un alma cándida me dijo de donde los habían tirado… Y allí me presenté. Llamé al porterillo. Nadie abrió, pero yo no tenía ninguna prisa, así que esperé a que alguien fuera a entrar en el edificio. Una vieja salió a sacar un chucho taaaaan horroroso como su dueña y yo aproveché para entrar. La vieja me miraba mucho (quizá por mi atrevido look…). Yo y mis tetas tomamos el ascensor (por eso de no hacer demasiado ejercicio con las escaleras) y llamé a la puerta. Nada. Volví a llamar:
-¡Maricones, sé que estáis ahí!
Me llegaron risas. Entonces no tardé en imaginar que sólo eran unos niñatos con mala leche…
-¡Abridme, pedazos de cabrones! ¡Mirad como me habéis puesto el pelo!
Más risas… Entonces volvió la vieja del perro taaaan feo como ella misma (debe ser verdad eso de que los perros se parecen al dueño…). Me miró de nuevo con cara de asco, y claro, una no tenía el coño para bulerías después de que los niñatos no me abrieran la puerta:
-¿Usted qué mira con esa cara de repelente?
-¿Quién, yo?
-No, aquella que va por ahí… ¡No te jode! Oye, yo te conozco…
-¿A mí?
-Sí, sí… Usted fue una de las arpías que me pegaron el día de la manifestación contra el aborto…
-¿Yo?
-No se haga la tonta… Me arreó con el bolso, pedazo de cabrona…
-No lo recuerdo… -Intentó zafarse de mí. La agarré del brazo- ¡Suéltame maricón de mierda!
-¿Sorry?
-¿Qué has dicho? –La vieja estaba violenta. Me amenazaba de nuevo con aquel bolso que ya me había zurrado una vez. No me apetecía recibir de nuevo un bolsazo, aunque se me escaparan los niñatos de los huevos (nunca mejor dicho).
-Digo que sorry, I´m a lady…
Gléz-Serna