Las aventuras de Nena Palote y su cipote ( 6ª Parte)

Un amigo me contó que el otro día se había follado a uno que se parecía a Imanol Arias cuando joven. Así que me propuse follármelo yo también, como Nena Palote que me llamo. Ese amigo me dio la dirección del maromo en cuestión. Me arreglé a conciencia. Mi belleza era sobrenatural aquella tarde. Compré unas pastitas, ya que iba a presentarme a la hora del té, o del café, según se prefiera.

Toc-Toc. Llamé a la puerta con mis nudillos. La puerta se abrió. ¡Era idéntico a Imanol!. Me recordó al Imanol que sale en el film “Laberinto de pasiones´´, donde hace de moro maricón.  

-¿Quién eres?-Me preguntó.

-Soy Nena Palote, por si no me has reconocido…

-No tengo ni puta idea de quién es Nena Palote…

-¡No te hagas el interesante! Si eres maricón lo sabrás muy bien…

-Soy muy maricón, pero no sé quién eres, te lo repito.

-¡Bueno, bueno, da igual!-Entré en el interior del piso- Traigo unas pastitas…Yo tomaré café solo, por favor…

 Imanol (lo llamaremos así) fue a la cocina. Puso café. Ciertamente me había metido por toda la cara en su piso, sin invitación, sin conocerme…Una tiene poca vergüenza, lo reconozco. Pero es que la vergüenza de poco sirve. Si tenemos vergüenza nos perderemos muuuuchos polvos, chicos… En estas, apareció mi Imanol con los cafés.

-Mmm…qué bien huele, querido…-Le dije.

-Gracias.

-Oye…¿Te han dicho alguna vez que te pareces a Imanol Arias?

-Pues sí, la verdad…¿Estoy bueno?

-Para mojar el pan, maricón. Tengo una manía, una costumbre. ¿Sabes?. Mi afición es tirarme a los hombres que tienen cierto parecido con algún famoso…

-Entonces, yo…

-Tú vas a caer esta tarde, maricón.

-Pero…

Me levanté, me dirigí hacia  Imanol. Le besé. Al principio se resistió, luego se dejó y lo disfrutó. Mi lengua se refregó con la suya. Él se mantuvo sentado en el sofá, yo me puse en cuclillas entre sus piernas. Todo estaba dispuesto para practicarle una felación fatal.

Mi lengua comenzó con sus huevos. Le sobé los cojones con agonía, tacañería. Cuando estaban suficientemente babeados pasé a su polla. Mi lengua recorrió la longitud de su verga. Di golpecitos en la puntita. Cosquilleé su glande. Un par de veces la tragué hasta el fondo de mi garganta, en su totalidad. Mis manos acompañaban la mamada masajeándole los huevos y el principio de la polla. De repente comenzó a gemir y al poco, se corrió en mi boca. La mantuve dentro hasta que dejó de soltar la lefa. Tragué. Encendí un cigarrillo. Le ofrecí uno al doble de Imanol. Hablamos de varias gilipolleces. Nos terminamos el café y las pastitas. Me despedí y me fui…

Nena Palote

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