Muchas de las aquí presentes tienen algo que contar (relatos de amantes) I

A partir del 30 de abril ella quedó a disposición de cualquier hombre deseoso de hacerle el amor; – me vino a la cabeza- anteriormente ya habíamos hablado de la cuota, cantidad de hombres por día que yo le llevaría, así digamos sería más rápida la entrada, sin tantas vueltas, ni rodeos.

Ana Elizabeth Asfura
Ana Elizabeth Asfura

El sábado le lleve unos diez amigos, anteriormente ya les había dicho que era lo que ella deseaba, además, a lo que íbamos, pues yo participaría también, seríamos 11 el total de penes de los que Ana Elizabeth Asfura podía disponer. Al llegar a su casa en la colonia san Luis, me baje a tocar el timbre, no sonó ni dos veces, cuando ella ya estaba esperándonos en la puerta con ojos de lujuriosa pasión, se calentó al solo ver el número de hombres he imaginarse ya disfrutando de lo que le esperaba. Era la una de la tarde al momento de entrar en su casa, ella sabía que le aguardaba una tarde larga, llena de pasión y sexo desenfrenado.
Parte del grupo, era de los estudiantes de UNITEC que habían sido descubiertos mientras Ana Elizabeth Asfura les daba sexo oral, sus “descubridores” eran los cinco que esperaron a que terminara la primer faena, antes de llevársela a darle solo sexo anal como única condición para no decirle a las autoridades del centro lo que acababan de presenciar, lo bueno es que Ana Elizabeth se prestó para que las cosas no llegarán tan lejos, de todos modos así como ella pensaba dejó de ser un chantaje, era diversión para Ana, quien se mojó más al saberse en medio de tanto hombre, y tener la fantasía de dar el culo para evitar un escándalo y así salvar a sus “amigos“ de lo que podría ser una reprimenda segura. Sin dudas, esté sábado si disfrutaría de lo prohibido a lo grande, once “vergas” para ella sola, significaba un clímax casi inimaginable dadas las horas que estaría con todos nosotros, en un dormitorio donde correría el semen como si fuesen ríos caudalosos de pasión. Subimos las gradas, y a cada uno que se presentaba, ella lo recompensaba de inicio con un beso en la boca, se podía sentir su respiración algo agitada, signo de su excitación que comenzaba  a hacerse más que evidente, Ana deseaba prácticamente tenernos a todos desnudos para darnos nuestro justo premio, una ración de puro sexo oral, para después nosotros comenzar a hacer con ella lo que quisiéramos, al fin eso era lo que más deseaba.

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