Sólo Un Beso.

Las mesas estaban ocupadas a nuestro alrededor, mi mirada fulminante a su boca evidenció mi deseo, su mano se posó sobre mi pierna sin más dilación. Aquella boca prohibida me provocaba un enorme deseo, mi corazón latía desbocado a través de mi pecho, ahogándome. Era incapaz de controlar aquel sentimiento, se acercó a mi oído y dijo.
- Necesito probarte.
Me levanté de la mesa y me marché.
Estaba viendo una película bastante aburrida cuando llamaron a la puerta. Sus ojos fueron lo primero que vi, le dejé pasar y estuvimos charlando, sus manos se movían inquietas, el oxigeno brillaba por su ausencia en aquella habitación. De manera casi espontánea sus labios rozaron los míos y su lengua me acarició húmeda.Un cosquilleo errático invadió cada poro de mi piel. Sus manos temblorosas acariciaron mi pecho, las mías fuera de si agarraron su cuello sin querer soltarle.
Notaba su paquete abultado y sentía el mio, besé su cuello, le quité la camiseta y volví a abrazarle como si no pudiera correr la más mínima brisa entre ambos; él hizo lo mismo.
Sus pezones se enfrentaron con los míos, sentí su mano fría bajar por mi abdomen hasta la goma de mi calzoncillo, me acarició sobre ella.
Yo acaricié su espalda con la misma suavidad que se coge una flor, el tiempo se paró y nuestras manos con él, dejando la lujuria al acecho.

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