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Otra tarde más para Letras en el Café

espacio Letras en el Café,

Para finalizar el verano en la ciudad pinareña, el espacio Letras en el Café, espacio que muestra cada viernes a las cinco de la tarde la posibilidad que el público comparta cara a cara con los escritores de esta provincia, abrió sus puertas, y esta vez trajo como invitado al narrador Javier Cruz Roque. Read the rest of this entry »

Sexo y café

Mientras le preparaba café a mi novio, me empalmé. Él dormía en el dormitorio. La noche anterior mantuvimos una pelea horrible. Me dejó con ganas de follar, incluso con  ganas de abrazarle. Comencé a masturbarme. Estaba desnudo, así que sin problemas. El café goteaba dentro de la taza, gota a gota. El aroma inundaba la habitación. Olor a café y sexo. Aromas a pasiones desenfrenadas. Se me pasó por la mente una jugarreta. El café estaba servido. Mi semen también se predisponía a estar servido. ¿Algo mejor que mezclarlo con el café?. Me corrí en el interior del café. El semen se mezcló con la infusión, pero no del todo. Como a mi novio le encanta el café-bombón la solución fue añadir leche condensada al café. Lo moví con una cucharilla. Me mojé los labios. No se apreciaba sabor a lefa. Perfecto…

Llegué al dormitorio. Desperté a mi novio:

-Amor, te he preparado un café-bombón… Como a ti te gusta…-Sonreí.

-Oh, cuando quieres eres un cielo.

-Me consta… -Volví a sonreír.

-Mmm…

-¿Te gusta?

-Me encanta…

-Pues bébetelo todo, lo he hecho con todo mi AMOR…

Gléz-Serna

Sexo anónimo

Cuando un hombre desconocido te mira más de cinco segundos seguidos, puedes tener la certeza de que desea follar contigo. Si mantienes la mirada con él, si no hay ningún nexo común, su único interés será el sexo o el amor. Probablemente el sexo. En cambio, con las mujeres es diferente. Pueden mantenerte la mirada porque estén analizando tu estilismo, tus formas, tus rasgos. Pueden mirarte por mil razones distintas. Los hombres somos más sencillos y previsibles. Recuerda, si un tío te mantiene la mirada más de cinco segundos, puedes tirártelo…

                                                                 *     *    *

Tomaba café. Me encontraba en la terraza de un local de ambiente. Por las tardes sirven café, en plan cafetería sofisticada. La pluma abunda. Los amigos de la pluma también lo frecuentan, sobretodo amigas que acompañan a sus amigos maricones. Es un sitio ideal para alguien observador como yo. Puedes hacer muchas cosas. Puedes alegrarte la vista con cuerpazos. Puedes inspirarte con comentarios ajenos, para tus relatos. Puedes meter el oído en conversaciones secretas, algunas muy interesantes. Puedes escribir relatos, describiendo a la concurrencia, a quien más te pone. Puedes imaginarte poniéndolo a cuatro patas, o poniéndote tú. O puedes simplemente quedar con algún amigo, como yo hice con Nena Palote. Pero la puta se retrasaba terriblemente. Quizá un polvo improvisado de los suyos la estaba retrasando. Harto de esperarla me estaba tomando mi café a solas. Café solo, por supuesto. Poco azúcar. Un vaso de agua. Mi paquete de Lucky Strike a mano.

En la mesa de al lado había una reunión. Muchas tías. Un tío. El tío era gay, seguro. La pluma lo delataba. No podría negar su  pérdida de aceite. Algunas de sus amigas también tenían un polvo. Pero él, ÉL,  todo él me hipnotizaba. Decidí buscar su mirada. Le miraba con descaro, para que se percatara. Sus ojos se detuvieron en los míos. Un segundo. Bebí un poco de café sin dejar de observarle. Dos segundos. Cogí un cigarro, concentrado en sus ojos. Tres segundos. Prendí mi zippo, click-clack. Cuatro segundos. Acerqué el fuego al cigarro y di la primera calada. Cinco segundos. Es decir, interés sexual recíproco.

Terminé el café. Me levanté. Le volví a mirar con gesto de deseo. Entré en el bar. Una invitación para que me acompañara. El maromo me siguió. Me apoyé en la barra. Se puso junto a mí.

-¿Te conozco?- Me preguntó. No me gustó su forma de romper el hielo.

-Puede ser. Soy Gléz-Serna…

-¿Quién?

-Gléz-Serna, probablemente el mejor escritor  de mi barrio…

-Ah…- Me miró  cuestionando mi cordura.

-¿Y tú, cómo te llamas?. Bueno, no importa. Me da igual tu nombre.

-¿Si?

-Si es para un polvo me da igual…-Sonreí. Acerqué mis labios a los suyos. En el último momento los desvié a sus oídos- Si quieres buscar algo diferente al resto, si buscas algo más, te lo preguntaré…Tú decides…

-Por supuesto que sólo un polvo…

-¡Oh! Me encantas…

Nos besamos. Nos comimos la boca. Nos fuimos a mi piso. No se despidió de sus amigas y no sé si Nena Palote apareció o no. La cuestión, nos fuimos a mi piso. Desnudos, sudados, nos fundimos en un mismo ser. Su polla me defraudó. Nena Palote diría algo sobre su nabo, su pepinillo mejor dicho. Muy bonita, eso sí, todo hay que decirlo. Y su físico seguía siendo intachable. ¡Qué culo tenía!. Se me empalma sólo de pensarlo. Lo puse a cuatro patas y se la metí toda. Le llegó entera hasta el fondo. Sus gemidos eran brutales. No me corrí. La saqué. Busqué mis esposas. Le esposé las manos a la espalda. Se la comencé mamar. Cuando presentí su semen me detuve. Su cara era muy cachonda. Repetí el proceso una y otra vez. Quería que me suplicara, que me pidiera por favor que le dejara terminar. Me puse de rodillas sobre su pecho. Me masturbé. Cuando faltaba poco para mi orgasmo metí la cabeza del nabo en su boca. Dejé mi lefa en su lengua. La degustó. Se pasó la lengua por los labios, recogiendo el semen. Tragó. Me senté sobre su polla erecta. Subí y bajé, parando de vez en cuando, aumentando su calentura. Cuando sólo me apeteció, continué hasta que se corrió en mi interior…

Fue un gran polvo.  Lo admito. Sexo anónimo, sin nombres. Y el muy cabrón gozó de veras conmigo…

Gléz-Serna