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Los relatos perdidos: Lamedores a Concurso-
Ufff! ¿Cómo van esos calores? Pues continuemos subiendo la temperatura con Argerust y su certamen de Microrrelato erótico-romántico y las propuestas de nuestros Lamedores.

Lindastar
JUGADA DE ÓRDAGO
“Para los hambrientos ojos de cualquier mortal- y más todavía para los de un insatisfecho joven ganadero que había crecido levantando largas y aburridas sayas negras a las féminas del pueblo- saborear a Candela…”
http://www.artgerust.com/certamenes.php?id=7428
Gusapira
CALADA
“Abuela no fumaba, pero a menudo se agenciaba un cigarrillo para prenderlo y tenerlo entre los dedos. Otras escondían caramelos o los euros hasta no saber donde los habían puesto, manías de viejas. Sin embargo…”
http://www.artgerust.com/certamenes.php?id=7276
Annalammer
QUIERO HACERTE SENTIR
“Aquellas palabras, que ahora machacaban su cabeza, perfectamente caligrafiadas junto con la fecha y hora de la cita en la tarjeta de…”
http://www.artgerust.com/certamenes.php?id=7328
Vale…si os entendemos… que ya la calor es demasiada…y vale, podeis quitaroslo todo, pero no os pilleis una insolación, nos parece muy correcto que os dejeis el sombrero puesto.
Toros, italianos y sexo…
Uno de mis defectos (para mí no, pero para el resto sí…) es mi afición a los toros. Me encontraba sentado en mi abono (tendido once, fila siete, número veinte de la Maestranza de Sevilla). En los domingos previos al verano el público suele ser de turistas y de paisanos del pueblo de los novilleros actuantes. Pues bien, situados en la escena me pongo a contarte, maricón…
Delante de mí había un grupo de italianos, el que estaba justo delante mía (es decir, entre mis rodillas mi polla sólo estaba a centímetros de su nuca) era el más guapo de todos. Piel color de la aceituna, moreno, ojos verdes, delgado y con algo de pluma. Como ya sabrás es uno de mis tipos favoritos de hombre. Me recordaba a cierto maromo (chofer de autobús público) que conocí en Roma y que me hizo de guía en las cuestiones sexuales italianas. Una gozada, pero hablemos del presente…
No podía concentrarme en las verónicas del novillero. Mis ojos estaban fijos en la nuca del italiano. Cuando el toro entró a picar se sucedió un “Oooohh´´ en los turistas impactados. Es común que recurran a preguntar sus dudas a los que frecuentamos la tauromaquia. Mi italiano no hizo menos. Vuelto hacia mí me preguntó en un castellano impecable pero aliñado con su acento (menos mal, maricón, porque si me llega a preguntar en inglés ni zorra…):
-¿Perdona, te puedo hacer una pregunta?
-Las que quieras, guapo… -Sonreí dispuesto a explicarle lo que hiciera falta al maromo.
-¿Qué es eso? –Señaló al toro que estaba siendo picado.
-Es la suerte de varas. El toro es llevado al caballo para que el picador le dé un puyazo tras el morrillo, en todo lo alto…
-¿Para qué sirve?
-Para que el toro humille y temple su embestida… En Sevilla y las plazas de primera se hace un mínimo de dos veces….
-Ahm, bien, bien…
-Ahora puedes ver cómo van a banderillear –Esto no lo había preguntado, pero era mi excusa para mantener una conversación. Tú sabes, ligar –Se ponen tres pares, pero es obligatorio que al menos queden cuatro banderillas en el toro…
-¿De qué color es el toro, marrón?
-Oh, el toro es colorao, ojo perdiz, bragao, meano, calcetero, listón, rabón, alto, fuerte, enmorrillado, cuesta arriba, astifino y un poco corniveleto…
-No entiendo…
-Mientras entiendas otras cosas…
-¿Cómo?
-Nada, nada, digo que es marrón clarito, maricón…
-Vale, vale…
-Ahora el chaval ha recogido la muleta. Es guapísimo, y fíjate en su culo y en el paquete que marca…
-Sí, está bueno…
-Buenísimo… Se dispone a torear por estatuarios. Ha llevado al toro a los medios. Mano derecha. Eso que hace es un pase de pecho. Ahora torea por naturales. Torea lento y por bajo, bien. El toro es mediocre y soso, pero sirve… Mete bien la cara, mejor por el pitón izquierdo. Eso es una trincherilla. Está haciendo sanbernardinas y llevándoselo a los tercios… -Puse mis manos sobre sus hombros y mis labios junto a su oído derecho –Recoge la espada y cuadra al toro. Buena estocada, ha sido efectiva, un poco caída a la derecha. El rincón de Ordoñez…
Así seguí toro a toro, explicándole, retransmitiéndole la corrida que veíamos y que pronto nosotros protagonizaríamos. Cuando finalizó la tarde fuimos a cenar juntos, luego me invitó a subir a su habitación de hotel…
Desnudo me metí en la cama y él se excusó para darse una ducha antes. Un semental higiénico. No pude contener mi ímpetu latina y fui tras él y le acompañé en la ducha. Se la mamé bajo el chorro de agua, recordando mis felaciones de adolescente en ciertos vestuarios. Después nos metimos en la cama. Le preparé el culo, que era precioso y aterciopelado. Cuando estaba suficientemente dilatado me lubriqué la polla y le metí la cabeza. Poco a poco llegué hasta lo hondo. Ahora recordaba aquellos polvos en Trastévere, junto al Tiber, que se veía desde el apartamento, y por un momento me sentí de nuevo respirando el olor de Roma y del sexo, justo cuando me corrí en su culo…
Gléz-Serna