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Él no era nada llamativo…

La belleza no era su mayor atributo. Tampoco destacaba en la cultura. No precisaba de cuidados mínimos de belleza. Cuando oía la palabra “exfoliarse´´ pensaba que era algo parecido a “follarse´´. Su peinado no era nada del otro mundo. Por no decir que su polla era la más común de las pollas. ¿En el sexo? Aprobado, para ser sincero me los he topado peores en asuntos de alcoba… Si te preguntas que hizo que me fijara en él tampoco lo fue sus manos. Sus ojos eran marrones. No era nada llamativo…

Pero he de comenzar por reconocer que todo era por lo que era, por su corazón. Aunque fuera teatro, por su parte, me engañó con su corazón. Nadie mejor que tú sabrá cual es la verdad de tus amantes. Esto te lo digo porque él me engañó haciéndome creer en un Dios que jamás creyó en mí… Nadie mejor que tú podrá decidir cambiar y encontrar otra realidad. Esto te lo afirmo yo, porque me ocurrió así. Nos engañamos con fantasías, con falsas palabras de amor muy bien escogidas por otros…

Mi mayor defecto fue mi incredulidad. Yo, ciego de amor, no pude ver sus mentiras, como intentaba controlar mis emociones y mi corazón. ¿Quieres saber cuál era su verdadero atributo? Pues que era el mejor actor que podrás encontrar…

Gléz-Serna

Sandra G: Viaje interior de una pornostar (II)

Tras la pequeña pincelada a su biografía, una de las cosas que nuestra Star lleva en su interior, es su faceta poética que refleja una sensibilidad que en apariencia no demuestra.

Sus poesías muestran los sentimientos de infelicidad que deja el desamor en el corazón de una mujer.

                                                                                 

BENDITO SEA EL OLVIDO                                                                    

¿Por qué te vas sin cerrar la puerta?                                                    

Por si vuelves después, ¿verdad?

Siempre tuviste una entrada fácil

y una salida de emergencia,

como si mi alma y mi corazón

fueran una fábrica programada

para aliviar tus tensiones

y ocuparse de tus sentimientos.                                                       

Vete, vete ya de una vez…

Sabes perfectamente

que tampoco abriré las ventanas

para que siga tu olor aquí.

Ahora sólo me queda

pintar tu cuerpo sin colores

dibujando sin papel.

Siempre afrodisíaca para ti,

inyectándome chocolate y fresas                                                             

porque tú eras mi dulce miel

y fresco amanecer…

Perderás tu juventud                                                                  

y entonces te darás cuenta

de lo que es la soledad.

De lo que pudo ser y no fue.

O de lo que hubiera sido

estar conmigo…

Fue tan bueno lo vivido,

que incluso sabiendo

que volverías a dejarme,

estaría otra vez contigo.

Porque sé que volverás,

hoy mismo me iré de aquí.

Quizás ya no quiera verte más.

Y, bendito sea el olvido,

ya no te  quiera recordar.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

 CUANDO LLEGUE LA NIEBLA…

Sin descubrir lo que era,                                          

sabía que nunca

había sido nada.

Quería una oportunidad

pero ya era tarde…

Le envadía el familiar

e inevitable

olor a mañana,

sabiendo que sería

un día tan largo

como el anterior.

Se engañaba diciendo

que montaba a caballo,

que comía                                                                  

de la mejor fruta,

y solo tomaba cocaína

con piel de melocotón.

Mirando a través de la luz

tenía videncias,

pero nunca supo ver su futuro.

Decía constantemente:

“todo lo que tiene

un precio no vale nada”.

Pero sólo se refería

a ella misma,

cuando vendía su cuerpo.

Su vida reflejaba

en un bote de formol,

donde conservaba su angustia.

Bajo las luces de mercurio,

repetía una y otra vez,

que una persona

que la miraba de lejos

la vendría a buscar

con la niebla,

obligándola a pecar.                             

Estas poesías y fotos estan extraídas del libro “Lo que no nos mata nos hace más fuertes. Album de fotos y libro de poemas de Sandra G”, con su autorización.

Sexo, agresión, violación y venganza…

Hoy vuelvo al blog, con el permiso de Nena Palote. El amor es una ponzoña para el corazón… Con esta frase sentencio al sentimentalismo. Llevo varios días de esos que sientes la inquietud de una atracción fatal, pero para algo más que un polvo. Es una locura de las mías. Algo muy platónico, maricón. Una vez al año (no falla) sufro un amor de los imposibles… Pero en fin, no he venido a hablar de esto, sino de un polvo que eché el otro día…

Había quedado con un señor veinte años mayor que yo. Un padre de familia reprimido y hambriento de carne joven. Un activazo, según sus palabras. El tipo había organizado un trío conmigo y con otro chaval más. Seríamos dos pasivos (yo olvidaría mi versatilidad durante el coito) y el cuarentón nos follaría. Realmente era cumplir las fantasías sexuales del tipo. Es lo que tienen los maricones reprimidos, lo que no realizan dentro del matrimonio lo buscan por fuera…

Llegué al piso. Me abrió. No me gustó en absoluto su físico, pero en mi estado actual sólo busco polvos para olvidar el mundo mientras follo. Un engaño para mi corazón. Fuimos al salón. Me ofreció una copa. Pedí un gin-tonic y un cenicero…

-No, no fumes…-Contestó.

-¿Por?

-Verás, a mí me da igual, pero el olor queda y mi mujer…

-¿Tu doña percibe los cuernos por el olor a tabaco?

-¡No quiero que fumes! –Gritó.

-Si es por eso me voy… -No me gustó esa orden (aunque quizá más por lo de fumar). Me levanté ya con el cigarro encendido.

-¡No, no te vayas!

-¡Encima que vengo a tu piso con discreción y sabiendo que soy la otra, gilipollas!- Me enfadé.

Me dirigí hacia la puerta. Se puso en medio. Forcejeamos. Grité:

-¡Pero qué haces!

-¡Quiero follarte!

-¡Pues yo no! –Me propinó un guantazo. Nos distanciamos y miramos en silencio. Por el rabillo del ojo vi un jarrón divino para devolverle el golpe. Se lo lancé a la cara.

-¡Hijo de puta!

Corrí hacia la puerta. No podía abrir. Estaba cerrada con llave. Aporreé con todas mis fuerzas, nada. No tenía escapatoria. El tipo me alcanzó y abofeteó de nuevo. Entonces acepté que me follara, ya que así no habría más daños colaterales.

Supuestamente tenía que venir el otro chaval para el trío. No apareció nadie. Me llevó a su cama conyugal y me tumbó. Cerré los ojos y me dejé hacer. Después de petarme se corrió sobre mi pecho desnudo, impregnándolo con su leche.

El tipo resultó llamarse Roberto. Te aseguro que pienso aparecer de nuevo en su vida, pero esta vez para vengarme. Sería genial que su mujer e hijos se enteraran de lo maricón que es. Un actor. Un falso. Un hipócrita. Un insensible. Un hijo de puta…

Gléz-Serna