Posts Tagged ‘de la mano’
Sexo celestial…
Me besó sin importarnos las miradas ajenas. La gente nos observaba, extrañados al ver dos tÃos besándose y comiéndose la boca. Nuestras manos exploraron al otro, ante la inquietud de los presentes. Sin mirar a nuestro alrededor sólo centrábamos nuestra mirada en las curvas del otro. Me desabrochó la camisa, poco a poco, botón a botón. Mi torso quedó al descubierto, sólo tapado por lo poco que ocupaba la palma de su mano. La gente abrÃa la boca escandalizada por aquello. Se descamisó y ahora tan sólo nos tapaban los pantalones…
Me agaché. En cuclillas me encontraba a su disposición. Yo era suyo, yo harÃa lo que él me pidiera. Con tan sólo mirarme entendà sus deseos. Le desabroché la bragueta. Agarré su polla mientras le miraba a los ojos. La concurrencia se comenzaba a espantar. Algunas personas se tapaban la vista. Ante los comentarios de “enfermo´´ me metà su polla en la boca. Mi lengua se reconcilió con el sexo masculino tras un periodo de castidad voluntaria. Cerré los ojos y comencé a recordar todos los nabos que he tragado mientras mi lengua recorrÃa su sexo. Sus ojos estaban desorbitados por la pasión, los del público también se desorbitaron, pero por el escándalo…
Cuando debÃa faltar poco para recibir su semen en mi lengua se distanció. Con un movimiento de la mano me ordenó incorporarme. De pie nos miramos con fijeza. Ambos cuerpos desnudos y brillantes por la purpurina de la fiesta pasada se estudiaban. Yo imploraba para mis adentros que me tomara, me poseyera como otros me habÃan poseÃdo. El público elevó el ruido con los comentarios impertinentes. Clamaban al cielo por nuestra depravación.
Lo peor fue cuando me la metió. Me inclinó forzándome con sus manos y tras lubricarme y dilatarme me la fue introduciendo poco a poco. Mi cuerpo se arqueó de nuevo. Por fin volvÃa a reconciliarme con mi propio sexo. Su polla fue entrando en su totalidad. Cuando noté la presión total de su miembro mi perdón sexual habÃa sido otorgado por el dios del sexo. El público se levantaba de sus asientos. Algunos se iban con las manos en la cabeza. ¡Como un hombre se deja follar por otro! Contra más lo gritaban más imploraba a mi dueño que continuara dándome placer. Mi sudor era frÃo, entrecortado, nervioso. Borbotones de placer salÃan por mis labios elevando mi voz junto a los ángeles. Todo parecÃa tan perfecto y maravilloso que terminó demasiado pronto. Todo parecÃa un reflejo del paraÃso. Me sentÃa follando al lado de Cristo y sus apóstoles como en una orgÃa celestial. Todo terminó cuando mi amante eyaculó en mi interior…
Gléz-Serna
Sexo y amor
El sexo condiciona nuestras vidas. Quien diga lo contrario miente como un bellaco. ¿El amor no es acaso un eufemismo de sexo? Los humanos somos “amor´´ con patas, es decir, sexo… Amamos a personas. Follamos con personas. Todos queremos ser felices y comer perdices, y cuando no es asà sufrimos. Si yo padezco de carencias sentimentales durante todo el año en primavera es peor. Todo lo que nos rodea despide amor y sexo en primavera… Mira la naturaleza…
Algo cambia en mi interior. Lo presiento. Llevo unos dÃas pensando en algo que me dicen varias personas: “No encontrarás a nadie porque estás deseando encontrarlo. El dÃa que no busques te lo encontrarás de repente´´. Es decir, como cuando buscas las gafas por toda tu casa, y cuando ya te sientas en el sofá cansado de buscar, harto y muy enfadado te das cuenta de que las llevabas puestas (Me pasa muy a menudo…). Asà que pienso en cambiar mi postura y no buscar más. A ver si asà lo encuentro…
Por otra parte aprovecho para publicitarme aquà (Quien sabe y nunca está de más…). Busco un hombre de verdad, como canta mi Alaska. Un posible anuncio serÃa: “Escritor, bisexual y versátil, de veinte años frustrado por el amor busca chico (aunque una chica también podrÃa ser) en Sevilla o cercanÃas de 18 a 30 años para convertirlo en compañero y musa. Un hombro sobre el que reÃr y llorar. Dos seres que vayan de la mano, ajenos a comentarios y opiniones de los demás, afrontando un camino que llaman VIDA. La vida siempre es más bonita en compañÃa que en soledad. Soy fiel y nada celoso. Creo que me desvivo por quienes quiero y que lo comparto todo sin pedir nada a cambio. El llamado “interés´´ no existe en mÃ, ya que lo único que me “interesa´´ es el amor y eso sólo se puede conseguir “desinteresadamente´´. Para contactar remito el correo de mi blog, retorciendopalabras.emd@gmail.com ´´. Creo que me ha quedado bien el anuncio. Un poco largo quizá. DeberÃa publicarlo en la sección de clasificados de algún periódico. En fin, sólo queda esperar porque ya no busco más, ahora que me encuentren…
Gléz-Serna
Sexo bajo la lluvia
Hoy mi trabajo ha estado sometido a condiciones climatológicas adversas. Asà de fino lo digo, aunque mi trabajo sea rudo y basto. Hoy me he empapado continuamente. Bajo la lluvia, pero no cantando. Follando bajo la lluvia. Sexo bajo la lluvia…
Llegué con mi camión. Me bajé. La manta de agua me impedÃa ver nada. Busqué a alguien. Un chaval me salió al paso.
-¡Buenos dÃas!- Me saludó. Estaba buenÃsimo.
-¿Qué tal? Traigo unas puertas…
Nos acercamos a mi camión. Se asomó a la caja descubierta del mismo.
-Vaya…Estoy sólo hoy. Tenemos que bajarlas a mano…¡Puta lluvia!-Protestó.
Me quedé embobado, no podÃa evitarlo. Mi polla estaba empalmada. La lluvia corrÃa por nuestros rostros. Yo, al estar rapado sentÃa el agua correr en libertad por mi cabeza. La ropa me pesaba. La circunstancia me superaba. Estábamos solos. Nadie podrÃa pillarnos. Nadie estarÃa tan loco como para mojarse. Me miró. Nos mantuvimos hipnotizados uno en el otro. Mi mano  acarició sus mejillas. SonreÃ. Me gustaba su barba, su rostro sucio de grasa.
-Tienes la mano suave…-Me alagó.
-¡Uno se cuida! Soy camionero, pero iba para maricón de los finos…
Nos reÃmos. Acerqué mi cuerpo al suyo. Nuestras pollas erectas se tocaron a través de la ropa. Nos besamos. Nuestros labios se fundieron. El agua de la lluvia se colaba por ellos, mezclándose con nuestra saliva. Nuestras lenguas se acariciaron, se frotaron, se insinuaron. Mi mano se mantenÃa en su mejilla. Sus manos se centraban en mi culo. Abrà la caja del camión. Subimos de la mano. Ahora, en alto, en la caja abierta. A dos metros de altura, de pie, nos volvimos a besar. Fundidos con la manta de agua, fundidos uno en el otro. Estábamos tan calientes que el agua se evaporaba al tocarnos. Metà la mano en su ropa interior. Agarré con fuerza su polla. La movÃ. Le pajeé, pero sólo un segundo. Me quité la sudadera. Ahora el agua golpeaba mi pecho descubierto. Me imitó. Ahora nuestros pechos se pegaron. Nuestra piel en contacto. Todo era tan empalagoso que esta vez levanté una pierna al besarlo, plan Disney. Momento encantador. Lo menos romántico fue la continuación. Nos tumbamos. Nos derrumbamos. Me puse sobre él, protegiéndole de la lluvia intensa. Le besé los pezones. Comencé a descender por su torso. Me detuve en su ombligo, besándolo. Llegué a la bragueta, la desabroché. Su polla salió al aire. Empapándose de agua. La cubrà con mi boca. Mi saliva la embadurnó. Mi lengua iba de arriba abajo. Entonces me detuve. Volvà a la parte superior del cuerpo, sus pezones, sus labios. Me bajé los pantalones, me los quité, los tiré afuera del camión. Refregué mi sexo con el suyo. Nos pajeamos mutuamente. Entonces tomó el mando él. Me tumbé yo ahora. Me puse en pompa, mostrándole mi culo hambriento, deseoso de recibir su nabo en mi interior. No me hizo esperar. Me la metió sin prisas, deleitándonos. Como único lubricante la lluvia que nos bañaba. Embadurnados de agua. Me la metió hasta el fondo. Mi cara lo decÃa todo, la suya también. El sexo era absoluto y pleno. Me masturbé mientras él seguÃa bombeando en mi culo. No tardé en correrme. Sentà ese gusto divino del orgasmo cuando a la vez te la están metiendo, un orgasmo al cuadrado. Sientes el placer anal a la vez que el de la polla. Un placer que crea adicción. Apunté hacia él. Acerté en su pecho con mi semen, otra parte se quedó en la cabeza de mi polla. Lo recogió con su mano y se pasó la palma de la mano por la lengua. MagnÃfico.  Su velocidad fue aumentando, mis gemidos también. Yo miraba al cielo nublado. El agua me cegaba, me molestaba en los ojos. La boca abierta, por el placer. El agua me caÃa en la boca. Mi cuerpo vibraba con el suyo. Presentà su semen. Me revolvÃ, sacándola de mi culo. Me la introduje en la boca. Le miré a los ojos desde abajo. En ese instante se corrió. Una lefa impresionante, de sabor y textura. Tragué esa esencia divina.
Nos vestimos. Descargamos las puertas. Le ayudé a llevarlas a su destino. Volvimos junto a mi camión. Nos besamos con ternura.
-¿Quieres mi teléfono?- Me propuso.
-Gracias, pero no…-Cerré la puerta del camión. Arranqué. Salà derrapando con las ruedas traseras, salpicándole barro…
Gléz-Serna
