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Las aventuras de Nena Palote y su cipote ( 14ª Parte)

Nos fuimos a su cama. Nos desnudamos. Nena Palote y Gléz-Serna al desnudo (Mi cuerpo mucho mejor que el suyo…). Me tumbé en la cama. Él comenzó a trabajarme. Me lamió la frente, las mejillas, el cuello, el hombro, las tetas, los pezones, la barriga, el ombligo, las ingles, los huevos, la polla, los muslos, las rodillas, los tobillos y los dedos de los pies. Después de todo esto volvió un poco más arriba, a mi nabo (erecto ya…). Su lengua lo recorrió. Chupó la cabeza a la vez que me pajeaba. Se la metió enterita en su boca, hasta la garganta. Mientras hacía todas estas guarrerías su lengua seguía golpeando mi polla (Como Gléz-Serna nadie las mama). Me follé un buen rato su boca. Entonces decidió parar y me puse yo a mamar un poco, imitándole. Él sí se corrió en mi boca.

Lo puse a cuatro patas. Me lubriqué mi afamado cipote. Trabajé su culo con los dedos, dilatándole. Cuando lo tuvo suficientemente abierto acerqué mi polla, rozando pero sin entrar. Le noté caliente y deseando ser follado. Le metí la puntita y la dejé quieta un ratito. Poco a poco fue adentrándose en su agujero de la pasión, en su totalidad. Comencé a bombear, variando el ritmo. A la vez, le pajeé con lentitud. Su cara de gozo era un poema. Nuestros gemidos y el olor a sexo inundaban el dormitorio. Me corrí en su interior, metida hasta el fondo. Esperé con ella dentro a que se pusiera blanda. La saqué.

Él seguía empalmado. Me tumbó boca arriba y colocó mis pies sobre sus hombros para acceder a mi culo. Yo estaba taaaaaan cachonda que estaba dilatadísima. Comenzó a follarme. Magreaba mis tetas mientras me petaba. Su lengua volvió a lamerme la frente y las mejillas. Me mordió el hombro, su fetiche. Como se trataba de su segunda eyaculación tardó en llegar mucho tiempo. Aquello hizo que mi gozo llegara hasta el infinito. Nuestros cuerpos sudados estaban unidos en un mismo ser. La cama botaba con sus envites. Mi espalda se arqueaba. Se corrió. Nos tumbamos abrazados. Me miró y dijo:

-Lo siento, Nena, no pude evitar correrme…-Rió la broma –Gracias por el polvo…

-De nada, maricón…

-Eres una amiga.

-Los amigos estamos para hacernos favores…

-Favores de todo tipo.

Seguimos hablando de nuestras gilipolleces. Nos duchamos juntos. Vimos el cotilleo de la tarde por televisión. Marujeamos un buen rato, valorando a quienes nos follaríamos (y como) de los que salían por la tele. Luego, me fui a casa…

Nena Palote