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Maricón imposible…
Yo fumaba apoyado en una pared. No se trataba de ningún lugar particular, era de lo más común. Tampoco pensaba precisamente en el sexo… Me rondaba la cabeza ciertas ideas artísticas, nada más… Cuando estoy en plena creación literaria no es que tenga muchas ganas de follar… Pero te aseguro que si surge alguna oportunidad no voy a desperdiciarla…
La gente pasaba a mi lado sin prestarme atención, poca gente lo hace… Pero él fue la excepción. Me miró a los ojos, luego la polla, sonrió y volvió a mis ojos… No hace falta explicarte que eso es una señal de que era maricón seguro… Yo no me comporté con indiferencia, como un hetero más, al contrario, sonreí y le miré atentamente a los ojos. Era guapo, era sorprendentemente guapo… Como te he dicho normalmente paso desapercibido, pero para él no fue así… Mi teoría era que no debía de ver demasiado bien… No obstante se trataba de un maricón imposible, imposible de alcanzar y de follar… Hablando en serio, supongo que se fijó en mí por la pluma que desprendía a mi alrededor mientras fumaba, apoyado en la pared, plan chapero de los duros… Atraía el interés homosexual, aunque sólo fuera por aburrimiento… Y como bien debes de saber los niños nacen del aburrimiento, por eso de follar cuando no se tiene demasiadas cosas que hacer… Unos ojos mirándote la polla con una sonrisa pícara es suficiente para dejar de aburrirte… ¿Hay mejor entretenimiento que echar un polvo? Para mí no…
Lo vi girar una esquina, le seguí. Entró en un bar, yo también. Pidió un café, yo ginebra (necesitaba alcohol en sangre de manera inmediata…). Lo miré de reojo, estaba bueno, muy bueno. Se encontraba fuera de mis posibilidades, así que no tenía nada que perder y mucho por ganar (el premio consistía en un revolcón con un maricón imposible…).
-¿Perdona, tú entiendes? –Pregunté directamente, sin rodeos.
-Sí, entiendo…
-Ya somos dos… ¿Te apetece un polvo?
-Oh… Sí, claro…
-¿Vale, donde prefieres?
-No sé…
-Podemos en los baños, en algún callejón cercano, en el asiento del final de un autobús, en mi coche, en el tuyo, en mi casa, en la tuya, en la acera, etc, etc… -Enumeré con los dedos -¿Te parecen suficientes opciones?
-Mmm… ¿Te molestaría aquí mismo? En el servicio…
-De acuerdo…
-No sé si te molestará…
-Para nada, estoy harto de hacerlo en sitios así, querido…
-No lo parece…
-Las apariencias engañan…
-Pareces bueno, no sé, tienes cara de bueno…
-¿Y de inocente?
-También, también…
-Pues no lo seré tanto, maricón…
-Mmm, me pone eso…
-¿El qué?
-Eso de que parezcas bueno pero seas un guarrillo…
-¿He dicho algo de que sea un guarrillo?
-Has dicho que de inocente tienes poco…
-De inocente no tengo nada, pero de guarro tengo poco… Yo me ducho dos veces al día, para que te enteres… -Sonreí- Como puedes imaginar tengo la polla muy limpia…
-Mmm
-Así podrás chupármela mejor…
-¿Nos vamos ya al servicio?
-¿No aguantas más?
-No… Me pone farruco lo guarro que hablas…
-Gracias por el cumplido…
En agradecimiento al piropo (es de bien nacido ser agradecido…) le comí toda la polla en los baños del bar. La polla parecía tener vida propia, de lo grande y bonita que era. Sin duda se trataba de una de las pollas más bonitas de las centenares que he comido (¿O han sido mil? Es duro perder la cuenta…). Él no hizo menos, me la mamó con habilidad. Además de guapo la chupaba casi tan bien como yo… Normalmente los guapos son torpes en esas cosas, simplemente porque no tienen que esmerarse para follar, yo al pasar muy desapercibido debo de esmerarme en mis artes sexuales para dejar marcas en sus corazones, y sin duda te puedo asegurar que hago una marca que nunca podrá olvidar a cada tío que le como la polla…
Gléz-Serna
Las aventuras de Nena Palote y su cipote ( 8ª parte)
No creo en ciertas casualidades. Ésta en cuestión fue dada por el destino. Un destino muy significativo: Follar de nuevo con el clon de Imanol Arias. Mi Imanol resultó llamarse Miguel. Cuando se pasó todo el alboroto que creé con mi asistencia a la famosa manifestación, me lo encontré. Fue un reencuentro inesperado. Yo salía de comprar tomates en la frutería. Él andaba por la acera. Nos reconocimos de inmediato.
-Hola, guapa…¿Qué haces?- Me saludó.
-Comprar unos tomates, maricón –Le enseñé la bolsa. Miró. Yo le miré a los ojos. Decidí invitarle -¿Te apetece venir a mi casa y comernos un aliño?
-Gracias. Me encanta el tomate…
Llegamos a mi piso y nos metimos en la cocina. Comencé a cortar los tomates. Miguel encendió la radio. Encadenados sonaba a través de las ondas. Una banda sonora estupenda. Me volví, apoyándome en la encimera. Le señalé con el cuchillo y en plan bolero le canté:
-Tal vez, sería mejor que no volvieras… Quizá, sería mejor que me olvidaras…Volver es empezar a atormentarnos, a querernos para odiarnos, sin principio ni final…Nos hemos hecho tanto, tanto daño, que amar entre nosotros es un martirio…Jamás quiso llegar el desengaño, ni el olvido ni el delirio…Seguiremos siempre igual…
No pude continuar. Miguel lo impidió. Nos besamos con locura. Nos metimos mano, de la buena. Nuestras manos se agarraron de las curvas del otro. Me olvidé del cuchillo, del tomate, del aliño y de su puta madre. En ese instante sólo podía pensar en follar con Miguel, en amarlo, aunque fuera por unas horas, nada más… No tengo palabras para describir el polvo que hemos echado. Mejor dicho: No quiero que se sepa. No puede ser un polvo público, porque este es uno para la memoria. Nena Palote tiene corazón. Ya dije una vez que he tenido veinte novios y una novia. Así que imaginarse el corazón tan grande que tengo, incluso más que mi cipote…
Nena Palote
¿Tú tienes coño ni ná?
-El coño me hace aguas de lo buenorro que está ese…-Me comentó Nena Palote señalando a un tipo.
-¿Tú tienes coño ni ná?
-Ains, pero que pesada te pones a veces, maricón…Algún día lo tendré.
-Ya te he dicho mil veces que no debes cometer ese acto. Calzas un pollón de los buenos. ¿Qué sería de Nena Palote sin su cipote?
-¡Bueno, bueno! No me entretengas más y mira a ese, maricón.
-¿Cuál de ellos? Veo a más de un semental…
-¡Qué zorra eres! Me refiero al alto, de ojos claros…Está para chuparse los dedos…y chuparle a él otra cosa…
-Ah, ese es americano…
-¿Americano de los USA?
-Sí, de los USA. Además es marine…
-¿Lo conoces?
-De una vez.
-Te lo follarías, entonces…
-No. Fue algo curioso. Yo estaba muy borracho esa noche…
-Normal en ti.
-Más borracho de lo normal, puta. Él también estaba harto de cubatas. La cosa es que me entró. Lo rechacé. Insistió. Mira, me metió la mano por la camisa…Me agarró la polla con fuerza…
-Vamos, que te metió mano.
-Sí, tú lo has dicho, cariño. Pero yo seguía negándome. El gilipollas me dijo que si no follaba con él nunca sabría lo que es follar de verdad…
-Me troncho…¡Si tú te has cepillado hasta a el apuntador!
-No, a un apuntador nunca, no he tenido ese placer…Pero fuera de coñas, me lo dijo con ojos de loco. Si yo fuera un monumento, lo entendería, pero que ese se fijara en mí, una loca borracha y que sólo decía tonterías…Me sonó raro…¿Entiendes? Bueno, sigo la historia. Se perdió por la discoteca. Al amanecer, abandoné el sitio. Él salió a la vez. Volvió a acercarse. Me repitió aquello de lo de follar y tal. Esta vez añadió que había rechazado a un negro para follar conmigo…
-¿En serio? ¿No le contestaste con una de las tuyas?
-Le dije que haberle puesto su culito al negro, que seguro que tenía mejor polla que yo…
-Me espero eso de ti…Jajaja.
-Lo peor fue como se puso. Me llevó a la fuerza tras unos coches. Intentó desnudarme. Me dijo que le follara o que él me follaba, pero que folláramos por favor…
-¿Y?
-Volví a negarme…No me apetecía follar, joder. No tiene uno el coño para bulerías todos los días…Me levantó la mano, ahí temí por mi integridad física. Como su enfado no bajaba le di un puñetazo en los huevos, el mejor calmante…
-Entonces mejor fijarme en otro…¡Pero mira ese moreno, por favor! A ese le comía los huevos, la polla, y a su padre si hace falta, también…
-No lo dudo…Yo también lo haría…
Gléz-Serna