Posts Tagged ‘gafas de sol’
Sexo y sudor…
Yo estaba sudando. Una gota de sudor estaba detenida en la punta de mi nariz, a punto de caer. Mis brazos hacÃan un esfuerzo supremo por levantar el peso. RepetÃa el mismo movimiento. Es lo que tiene el trabajo y el calor de Agosto. Mientras daba calorcito a mis brazos entretenÃa la vista con el personal (qué personal, Dios…) Sobre todo me entretuve con uno de ellos. Un chulo que chuleaba hasta cuando parpadeaba. ¿Los chulos ponen de manera especial, verdad? Y este no era la excepción. Además era guapo. Mi camiseta estaba empapada de sudor. Las gafas de sol se resbalaban de mi nariz por culpa del sudor. El sudor corrÃa por mis espaldas, que hervÃan a pleno sol. El sudor mojaba mis pantalones, corrÃa piernas abajo. En esas andaba yo, con la gotita de sudor en la punta de mi nariz y mirando a través de la intimidad de mis gafas de sol los brazos, las piernas, el pecho, los labios del chulo en cuestión. Comenzamos a hablar. ¿Sabes qué tema de conversación sacó? Pues el sexo…
-TÃo, este finde pasado me puse las botas…
-¿S�
-SÃ, con tres…
-No me extraña…
-¿Cómo?
-Digo que qué bien, miarma…
-El viernes con dos distintas. Una tÃa después de otra… Y el sábado me follé a mi novia… Estaba la chavala salida como una perra. La cogà por la cabeza y me la chupó que dio gusto…
-Ahm… ¿Estaban buenas las tres?
-Bfff… Las dos del viernes eran unas guarras que conocà en Cádiz.Â
-Abundan las guarras…
-Mejor, asà follamos más, tÃo…
-A mà no me hace falta ninguna guarra para eso…
-¿Tienes novia?
-¿Novia yo? Por favor…
-¿Entonces?
-Pues follo lo que puedo, igual que tú y que todos… Lo que pasa es que…-Entonces dudé y callé.
-¿Qué pasa?
-Pues… Nada, que hoy es lunes… Faltan muchos dÃas para el fin de semana… Y bueno, seguro que te encantarÃa follar…
-Pues claro, no te jode…
-Como debe de sentar una mamada ahora…
-Bfff… Lo pienso y mira como me pongo… -Señaló su entrepierna, que anunciaba una terrible erección.
-Eso se arregla…-Y eso hice, arreglarlo. Hinqué las rodillas en tierra. Mi sudor se intensificó, ahora a causa del sexo. El maromo se descamisó. Sus pectorales, sus abdominales taaaan bien definidos también estaban lubricados en sudor. CorrÃa hacia abajo, hasta desembocar en su polla, que estaba en mi boca. Y asà andaba yo, tragando polla y sudor. Mi propio sudor llegaba gota a gota hasta mis labios. Su mirada dominadora de chulo de libro me puso como una perra mala. Le agarré el culo con mis dos manos para asà dar mayor intensidad a la mamada. ¡Qué polla! Imagina la polla más bonita que has catado y asà era, más o menos… Mi lengua se gustó recorriendo toda su polla. Su cuerpo vibró y al instante una lluvia de semen pringó el interior de mi boca. Me incorporé y le sonreÃ- Ya está arreglado…
-Gracias, hijo…
Gléz-Serna
Dejé de creer en Dios el dÃa que me atropelló un autobús…
-Dejé de creer en Dios el dÃa que me atropelló un autobús…
-¿Por qué, por no salvarte?
-TenÃa motivos para dejar de creer en él…
-¿Por ejemplo?
-El más importante porque fue saliendo de una iglesia…
-No jodas…
-Jodo, sÃ, jodo… Fue salir por la puerta y ¡Pum! Las gafas de sol y los tacones llegaron dos calles más  allá..
-¿Y a ti, no te pasó nada?
-No, ni un arañón…
-Pues entonces quizá Dios te salvó…
-Un carajo… Fue culpa del cura…
-Lo fue del autobús…
-No, no, fue del cura… Él me echó de la iglesia…
-¿Por?
-Porque estaba dando misa, y tÃo, estaba taaaaan bueno… Le sentaba la sotana genial…
-Ya…
-Ni pude ni quise evitarlo, a la hora de comulgar le metà mano… Le agarré la polla con esta mano…
-¿Qué hizo?
-Me arreó una hostia, pero no de las consagradas…
-Mmm
-Me picó la cara, que lo sepas… Y una octogenaria me arreó un sopapo, me llamó degenerado…
-EstarÃa celosa, la vieja…
-No te extrañe… Y era para estarlo, con ese ministro de Dios…
- Eres humano, no podrÃas hacer otra cosa…
-Y menos ante un monumento taaaaaaaan colosal… La cosa es que tuve que irme corriendo…
-Y claro, te atropelló el autobús…
Gléz-Serna
La chica de la mesa del rincón - Parte I
Aquella mañana, LuÃs y Marta hicieron el amor y durmieron hasta pasadas las diez. Se levantaron, y decidieron salir a desayunar.
LuÃs habÃa quedado esa misma tarde con Paul, un primo lejano que nunca habÃa conocido en persona. Se encontraron por Internet a través de una red social, y pensaron en quedar en la ciudad aprovechando que hacÃa escala a Francia.
Asà que la pareja decidió ir directamente al centro, y quedarse por la zona hasta la tarde. Fueron al café Bach, el favorito de Marta. Era una cafeterÃa mÃtica con una gran terraza en una plaza repleta de bohemios y artistas.
LuÃs, con el periódico bajo el brazo, y ella con su bolso de flecos tambaleando, se sentaron en la terraza del Bach y pidieron café.
-Â Quiero verte seducir a una mujer.
- Jajajaja… -Marta se reÃa.
- Quiero ver cómo la conquistas.
- Cariño, me has visto mil veces con mujeres.
- SÃ, pero te estoy hablando de seducirla, de flirtear con ella, de encandilarla, y excitarla hasta que no pueda resistirse a tus encantos – Luis echaba azucarillo en el café mientras miraba a su alrededor por debajo de las gafas de sol.