Posts Tagged ‘había’
Relato Erótico: El descubrimiento de Odette
Eran las 6 de la tarde y corría deprisa con el paquete debajo del brazo.
Llegó a casa, soltó el bolso y la chaqueta en la primera silla que encontró y rápidamente abrió su paquete. Se acomodó en el suelo, apoyada la espalda en el sofá, muy cómoda para poder prestar atención a su paquetito, tenía en sus manos todo lo que una mujer necesita para satisfacer sus necesidades más básicas.
Cogió el mando del Cd y puso su música favorita.
Odette empezó a sacar todos los productos que había comprado en esa tienda de internet, sexpresate.com creía recordar, había mirado tantas…
Sacó una cajita y se puso a leerla mientras su mano derecha rozaba su pezón al aguantar la caja delante de sus ojos, encontraba divertido cómo este se erguía simplemente con rozarlo.
“Uhmm un estimulante para el clítoris, este creo que me lo recomendó Eva…” Sacó el frasquito de su caja y lo abrió, lo acercó a la nariz para ver cómo olía y acerco los dedos para comprobar su textura.
“Oh No!!” ha salido demasiado!!
Odette había vertido demasiado en sus dedos así que con destreza subió su falda, apartó con sus dedos el tanga y frotó su clítoris con el gel, no sabía porqué pero estaba muy excitada.
Empezó a notar una sensación de frescor que la hizo estremecer. Las caricias no cesaban mientras que del frio pasó al calor.
Rápidamente buscó en la caja a ver qué más había, y encontró un pequeño vibrador.
Menos mal que venía con la pila puesta! Lo encendió con un giro y empezó a pasearlo por todo su cuerpo… no sabe en qué momento se había desabrochado la camisa pero podía acariciar sus pechos mientras con la otra mano cosquilleaba el vibrador en su pezón.
Poco a poco lo fue bajando, entreteniéndose en todos los rincones de su cuerpo hasta acercarse al pubis.
El pequeño triangulito con vello que le había dejado la esteticien dejaba toda su piel al alcance del pequeño juguetito, que cada vez más, se acercaba a la zona roja. No podía creerlo como un juguete tan pequeño estaba siendo tan intenso!
Tenía el tamaño ideal para acariciar el clítoris, por un lado… por otro… por encima… le apeteció investigar un poco más y bajó hasta la entrada de la vagina, era demasiado pequeño para introducirlo pero lo suficientemente grande para acariciar el agujerito a su preciosa cueva… Uhmm no podía creerlo!
Unas llaves sonaron en la puerta pero Odette estaba tan excitada que no las oyó.
Era Ana, su compañera de piso que sorprendida por lo que estaba viendo quedó callada detrás del sofá.
Nunca había tenido una relación con una mujer pero ver a Odette tumbada en el suelo, gozando como nunca había visto a nadie con sus juguetes nuevos la excitó de tal manera que se acercó junto a ella.
Odette paró de golpe al ver a su amiga junto a ella y se quedó quieta… Ana acerco sus labios muy despacito para besarla en la boca y Odette respondió de una forma casi animal, con lo que un sinfín de besos invadieron a las dos amigas.
Las lenguas iban y venían de una boca a la otra, las dos jadeaban de la excitación y Odette empezó a desnudar a su amiga Ana.
En tal ataque de pasión la caja con el pedido cayó al suelo y Ana vio un lubricante de sabor el cual no dudó ni un instante a coger.
No podía para de besar a Odette, así que mientras lo hacía cogió el lubricante y se lo puso a su compañera para, poco a poco, ir recorriendo con su lengua el camino que la llevaba hasta el tesoro más bien guardado hasta entonces de Odette.
La punta de su lengua salió de su boca para pasearse por su oreja, le dio un mordisquito que hizo estremecer a Odette, se entretuvo un poco en el cuello, al que llenó de cálidos besos y juguetones mordiscos… siguió bajando hasta un pecho, el cual comió y besó mientras Odette jadeaba y cogía la larga cabellera de Ana.
Una vez repasado, besazo, mordisqueado y lamido el otro pecho siguió su camino hasta el ombligo al que colmó de besos y con un enérgico lamido llegó hasta la intimidad de Odette.
Odette sujetaba el pelo de Ana con una de sus manos mientras que con la otra apretaba la cara de Ana contra su sexo, estaba empezando a disfrutar del sabor a melón del lubricante, cosa que le daba un punto exótico que le encantaba.
Ana no podía dejar de lamer su sexo, estaba perfectamente depilado y aunque nunca antes había estado con una mujer se dejó llevar, recorriendo todos los pliegues con su lengua, masajeando la pepitilla con sus labios, introduciendo hasta donde le era posible su lengua en la vagina mientras que Odette gozaba como antes nunca lo había hecho.
Las dos amigas estaban muy excitadas y Ana necesitaba calmar un poco su necesidad de ser complacida, así que Odette no dudó ni un segundo en coger el consolador que asomaba de la caja, metérselo en la boca para lubricarlo e introducírselo a su amiga.
Ana se sorprendió al ser penetrada por tal consolador, nunca había estado con un hombre que la tuviera tan grande! Estaba tan excitada que dejó de lamer a Odette para ponerse a cabalgar como una loca encima de la inmensa polla.
Las dos amigas gemían con espasmos ante tanta excitación y tanto placer, no podían dejar sus caderas quietas así que Odette cogió el mini vibrador con el que había estado jugando antes para acariciar el clítoris de Ana mientras estaba gozaba de la penetración del consolador.
Las dos amigas empezaron a besarse y Odette empezó a acariciar su clítoris en frente de Ana mientras esta seguía cabalgando, las dos se lamían y se comían la boca muy excitadas y cada una se masturbaba con su juguete hasta que una explosión de placer hizo que las dos amigas se corrieran casi a la vez.
No podían creer lo que había pasado pero las dos empezaron a besarse con mucho cariño mientras se acomodaban abrazadas en el suelo del comedor.
Nuestras protagonistas han utilizado:
- Estimulantes
- Lubricantes de sabores
- Mini Vibradores
- Consolador
Mi Luna Llena (IV) Relato erótico
No podía creer lo que estaba haciendo. Súbitamente me levanté de la cama algo atónita y bajé la persiana. Me molestaba la luz del sol en mis pupilas dilatadas. La dejé tumbada en mi cama unos segundos, eternos a ojos de nuestro apetito creciente y volví rápidamente con miedo a que se rompiera el encanto; deje sólo una tenue luz para poder vernos bien, su preciosa cara y nuestros cuerpos, que en breve esperaba estuviesen desnudos. Lo que había empezado era imparable… Read the rest of this entry »
