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Las aventuras de Nena Palote y su cipote ( 13ª Parte)

Llevaba días sin saber nada de mi amigo Gléz-Serna, así que fui a verle. Me consta que lo está pasando mal en su reclusión voluntaria. El amor y el sexo son así de gilipollas. Como le conozco me presenté sin avisar en su casa. Si le hubiera avisado él me diría que no. Estoy segura de que sus palabras serían “¡Si me queréis irse!´´, emulando a la Lola Flores. Gléz-Serna es así de extravagante.

Diiiiiiing-Dooooong. Llamé al timbre. Nadie abrió. Diiiiing-Dooooong. Volví a llamar. Nadie abrió.

-¡Abre, sé que estás ahí, maricón! –Grité aporreando la puerta.

-¿Quién es? –Respondió él desde el otro lado.

-¡Nena Palote!

Entonces abrió. Me hizo pasar al salón. Nos dimos dos besos. Nos sentamos a tomar café. Comencé por excusarme por tardar tantos días en verle:

-Perdóname Dani, es que llevo unas semanas muy ajetreada. Me he follado a uno que se parece a Imanol Arias de joven. Se llama Miguel. Por cosas del destino me lo encuentro hasta en la sopa, joder. He asistido a un parto, donde también me topé con Miguel. Para evitar enamorarme de él me estoy cepillando a todo ser viviente que veo y se deja. He participado en orgias… Por cierto, me encanta contar mis chuminadas en tu blog. Por mí vuelve cuando quieras, pero si tardas no me importa…

-¡Qué zorra eres! –Sonrió- Volveré tarde o temprano, pero volveré…

-¿Bueno, y como estás de lo tuyo?

-Fatal…Estoy decepcionado con el género masculino. Es cierto aquello de que todos los tíos son iguales.

-¿Y con el género femenino?

-Peor todavía… Con ellas ni lo intento… Acabaré renunciando a la bisexualidad como todo siga igual. Oye, antes de que se me olvide. El otro día un tipo que tiene la polla de veinticuatro centímetros, según él, me propuso que se la mamara contigo delante. Después él te follaría, Nena. ¿Qué te parece el plan?.

-Genial. El tío no es tonto, con lo buena que yo estoy y con lo bien que tú las mamas se va a poner las botas…

-Seguramente… Pero no sé cuándo. Me tienen que entrar ganas, tía, sabes que estoy un poco de “limpieza depurativa´´…

-Qué cursi te estás volviendo, maricón. ¿Un cigarro?

-Vale, fumemos… ¿Entonces estás follando mucho?

-No como cuando era puta, pero no me quejo… Lo que tengo es miedo a enamorarme del doble de Imanol Arias… Sabes que en el amor soy tan temperamental como tú…

-Lo sé…  Somos muy Lola Flores los dos…

-No, yo no soy como ella porque canto mejor.

-Me refería al amor, estúpida…

-Estúpida tu madre…

-¡No empecemos, Nena!

-Vale, vale… ¿Leíste en los periódicos lo que me pasó en la manifestación en pro de la vida?

-¡Como para no leerlo! Los curas te hincharon a hostias… Formaste una de las tuyas…

-Una es inocente y no me di cuenta de que en “pro de la vida´´ se refería al aborto…

-Inocente no eres… Lo que tú eres es una capulla…

-Capullo el que tengo ahí abajo…

-Me consta…Recuerda que una vez te la mamé…

-¿Te gustó?

-Fue genial, querida.

-Pues ya sabes, cuando quieras…

Seguimos fumando en silencio. Terminamos el café. Nos miramos. Gléz-Serna se levantó. Se acercó a mí. Me besó. Entonces le dije:

-¿Ya quieres mamármela?

-Mamar y otras cosas…

-¿Joder, no veas lo calientes que estás, no?

-Llevo una temporada en castidad… Ahora toca un polvo –Nos volvimos a besar (Como tengo cosas que hacer, maricón, luego te cuento como fue el polvo… ¡Te quedas con la duda hasta entonces!)

Nena Palote

Las aventuras de Nena Palote y su cipote ( 12ª Parte)

Volvía de comprarme unos modelitos nuevos. Muy monos ellos y baratos, por cierto. Yo andaba por una de las callejas del centro. Una muchacha andaba delante de mí. Iba despacio y yo tenía prisa, así que fui a adelantarle. La miré. Estaba preñadísima. Se agarraba la tripa y tenía muy mala cara.

-¡Qué mala cara llevas, hija!

-Me duele todo…Creo que estoy de parto…

-¡No me digas eso! –Me acerqué a ella. Sudaba a borbotones y tenía la cara blanca.- ¡Tenemos que ir al maternal!

Maldiciendo mi mala suerte la llevé a una avenida concurrida que estaba en las cercanías.

-¡Aprieta el coño por lo que más quieras! ¡Aguanta!- Intenté animarla. Me acerqué al asfalto. -¡Taxi!

El taxi me ignoró.

-¡Tu puta madre, maricón! –Maldije.

Viendo que no paraba ninguno (y no lo entiendo, por el escote que yo lucía…), me arrojé al tráfico. Los coches pitaban y me esquivaban. Me puse con los brazos en cruz, para parar algún coche. Uno paró.

-¡Joder, me cago en mi puta suerte! –El conductor era Miguel (el doble de Imanol Arias). Me acerqué a la ventanilla.

-¿Qué coño estás haciendo, Nena? –Preguntó con cara de circunstancia.

-Mi amiga está de parto… -Señalé a la muchacha y la llamé- ¡Ven, cariño, este tío tan guapísimo nos va a llevar!

-Pero Nena, tengo prisa…

-Yo también, maricón, y el niño más todavía…

-Es niña…Aiiiiii…-Aclaró la madre al montarse en la parte trasera del coche, y yo con ella.

-¿Bueno, a donde vamos?- Preguntó Miguel.

-¡Al maternal, coño! –Grité yo.

Miguel condujo a toda velocidad. La muchacha respiraba agitada y gritaba. Yo de todo esto no tenía ni idea sobre qué hacer. De repente comenzó a manchar con un líquido la entrepierna y el coche. Así que extrañada le dije:

-¡Coño, no te mees, que eres ya mayorcita, hija!

-¡No estoy meando, estoy rompiendo aguas, joder!

-¡Hostias, no me manches el coche!

-¡Tú conduce y calla! –Le ordené a Miguel.

-¡Aprieta el coño, métete los dedos! ¡Haz algo, pero no lo escupas! ¡Aguanta, por Dios! –La animé- Yo de matrona tengo poco, maricón…¡Corre, Miguel, corre!

-¡Ya llegamos!

-¡Corre que llega el niño!

Paró el coche en la puerta de urgencias. Salí del coche gritando:

-¡Rápido, un médico, que esta escupe el niño de un momento a otro!

Por lo menos fueron veloces en recogerla y llevarla dentro. Yo fui tras ella y vi nacer a su hija, preciosa. Al rato salí fuera para fumarme un cigarro. Miguel se había ido. Volví con la madre y me ofreció ser la madrina cuando el bautizo…¡Voy a amadrinar a una niña, maricón!

Nena Palote

Las aventuras de Nena Palote y su cipote ( 10ª Parte)

Un amigo que es camarero me dijo que tenía un cliente ideal para mí.  Me contó que era delgado, muy delgado. Estaba seguro de que me tenía que gustar. Así que acudí al bar donde trabaja mi amigo y me aposté en una esquina de la barra del bar, a esperar.

Después de un café solo, tres cervezas y nueve cubatas apareció el tipo. La verdad, me encantó. Mi amigo conoce mis gustos y acertó de pleno. Mi pretendido se colocó en la otra punta de la barra. Le busqué con la mirada. La sostuvimos un buen rato, la mirada digo. ¿Le gustaría yo también?. Si no es el caso es que tiene muy mal gusto el muchacho. Yo, Nena Palote, estoy tan buena que le gusto a todo el mundo.

Fui a mear. Cuando salí del baño de los tíos la clientela me miró. Me ajusté las tetas, para joderles, y volví a mi sitio. Continué jugando con el maricón a las miraditas. Al ver que no se acercaba comencé a pensar en cómo romper el hielo.

Le tiré un beso desde lejos, muy recalcado y poco discreto. Él me guiñó un ojo y sonrió. Yo apoyé el codo sobre la barra, puse mi mano en la barbilla e imité el anuncio de Martini. Pasé el pulgar por mis labios. Pero el alcohol hizo que se me resbalara el codo y pegué con la frente en la barra, POM. Me incorporé abochornada. Ahora él se ría de mi torpeza. Yo también me reí, pero acordándome de su madre. Pagó su cuenta y dijo en voz alta, mirándome:

-¡Hasta  mañana!

¿Eso significaba que me citaba a acudir al día siguiente? Mi perturbada mente me decía que sí. Tenía serias esperanzas de follar con él. Me gustó de veras y me parece ideal para olvidar al doble de Imanol Arias…

Nena Palote