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Nena Palote, un día cualquiera sin sexo…
La noche anterior apenas pude dormir. La razón no era que tuviera un polvo entre manos, una polla en la boca o las piernas abiertas. La razón de que apenas pudiera pegar ojo fue la firma de discos de Fangoria. Ha sido un día cualquiera sin sexo, no malpienses… El precio fue unas ojeras horrorosas, maricón. Una no puede levantarse antes de doce horas de sueño y sin follar, jamás, lo he aprendido leyendo el Hola, y lo dice Carmen Lomana… Bueno, lo de sin follar lo digo yo… Dejando divinas y divinidades a parte os cuento…
Yo, como Nena Palote que me llamo no podía permitir ser una más en la cola de espera de la firma. Tenía que ser la primera, cosa que no pudo ser, porque me entretuve viendo unas cosillas (una polla, mientras meaba, no veas como la tenía el del urinario de al lado…). No obstante fui la séptima o así, no estaba demasiado mal. Me faltaban dos horas y pico hasta la firma, fite tú, maricón, que puede hacer una allí de pie en una cola abarrotada de bolleras y maricones. No entiendo yo como hay tanto maricón y bollera fan de Fangoria, la verdad…
¿Tú sabes qué es lo peor de esa cola de maricones y bolleras? Que el ambiente es muy pequeño, y una que lo vale (porque la que vale, vale…) pues se ha tirado a la mayor parte, y claro, aquello estaba plagado de ex y tequieros de una noche. Yo no sabía a dónde mirar, menos mal que llevaba puestas mis gafas de sol de Gucci y pasé desapercibida.
Vinieron hasta las téuves, maricón, las del corazón sobre todo. Se acercaron a los que estábamos primeros, y por supuesto yo tenía que salir. Le metí un empujón a una tipa que estaban entrevistando a mi lado y me acerqué al reportero, que mirándome dijo:
-¿Eres fan de Fangoria? –Fue su primera pregunta.
-¡Espera, espera! Por el otro perfil, que es el mejor… Sí, me doy un toque aquí, espera…Ya…
-¿Eres fan de Fangoria? –Fue su segunda pregunta.
-¡Ois, maricón, espera! ¿No se me ven demasiado las tetas?
-No…
-Pues las enseño un poco más… ¡Que España las vea! Pregunta, vamos, que no tengo todo el día…
-¿Eres fan de Fangoria? –Fue su tercera pregunta.
-¿Qué cree que hago aquí, maricón? –Es que su pregunta era estúpida… Pero no me importó, porque el reportero, que no podía negar su pérdida de aceite, estaba para mojar el pan y lo que no es el pan. Una alegría para el cuerpo- Oye…
-¿Sí?
-Estás buenísimo… ¡Te has puesto colorao, maricón! Claro, los nervios, porque con lo buena que estoy… ¿Tienes plan esta noche? –No pude perder la oportunidad ante tal semental- Oye, oye, pero no te vayas… ¡Maricón!
El reportero salió corriendo de mi lado. No lo entiendo, bueno sí, le daría miedo por lo buena que estoy… Aunque una bollera me dijo que no debí decir aquello en directo, pero vamos, a mí me pareció un borde, guapo, pero borde, eso sí… Menos mal que al instante se abrieron las puertas y allí estaba ella, mi ama, mi dueña, mi diosa, mi amada, la divine de Chueca, provincia de Madrid… Alaska… Y me hice una foto, maricón…. Hoy vais a ver mi foto, por vez primera podrás conocerme, ponte gafas de sol para no deslumbrarte porque ante ti aparece (Soy la de en medio) Nena Palote, y si te atreves tríncame el cipote… Ea, ya me conoces, maricón…
Nena Palote
No puedo más con mi vida…
-No puedo más con mi vida… No puedo más con la vida de maricón, quiero decir… O mejor dicho aún: No puedo más con ese maricón… ¿Lo ves? Míralo… ¡Cómo anda, el jodido! Bfff… Es mortal… ¿No te parece? A mi desde luego sí… Además tiene cara de tener la polla grande… Aunque a estas alturas ya no es una de mis prioridades… El tamaño no importa… ¿Por qué pones esa cara? Es así, mientras te quepa bien en la mano es suficiente… Pues sí, no soy amante de las pollas grandes… Debería decirte que las grandes las prefiero para una noche loca, pero para un diario siempre es mejor una más funcional… Lo importante es que la sepa manejar, porque si no la sabe usar para qué te sirve… ¡Pero mira qué culo tiene! Qué bien lo mueve al andar, el maricón… Porque ese es maricón seguro… Es ancho de espaldas y estrecho de culo, maricón seguro… Esa regla nunca te fallará… Sí, también es cierto que me ponen más culones, pero todo vale… ¿A que sí? Pues claro, maricón… ¿Te digo maricón porque lo eres, no? Seguro que sí… ¿No?… Pues yo pienso que sí lo eres, porque todo el mundo tiene algo de maricón… La cosa es probarlo, si aún no lo has hecho… No dejes escapar la oportunidad… Te ordeno, sí, te ordeno que salgas ahora mismo a la calle y te folles al primer tío que veas… Hombre, que cumpla tus gustos, si eres escrupuloso… Mámasela, que te la meta y tú también a él… Verás que cosa tan bonita… Cuando vuelvas verás que habrás cambiado de opinión y me dirás: Pues sí, soy maricón…
Nena Palote
Toros, italianos y sexo…
Uno de mis defectos (para mí no, pero para el resto sí…) es mi afición a los toros. Me encontraba sentado en mi abono (tendido once, fila siete, número veinte de la Maestranza de Sevilla). En los domingos previos al verano el público suele ser de turistas y de paisanos del pueblo de los novilleros actuantes. Pues bien, situados en la escena me pongo a contarte, maricón…
Delante de mí había un grupo de italianos, el que estaba justo delante mía (es decir, entre mis rodillas mi polla sólo estaba a centímetros de su nuca) era el más guapo de todos. Piel color de la aceituna, moreno, ojos verdes, delgado y con algo de pluma. Como ya sabrás es uno de mis tipos favoritos de hombre. Me recordaba a cierto maromo (chofer de autobús público) que conocí en Roma y que me hizo de guía en las cuestiones sexuales italianas. Una gozada, pero hablemos del presente…
No podía concentrarme en las verónicas del novillero. Mis ojos estaban fijos en la nuca del italiano. Cuando el toro entró a picar se sucedió un “Oooohh´´ en los turistas impactados. Es común que recurran a preguntar sus dudas a los que frecuentamos la tauromaquia. Mi italiano no hizo menos. Vuelto hacia mí me preguntó en un castellano impecable pero aliñado con su acento (menos mal, maricón, porque si me llega a preguntar en inglés ni zorra…):
-¿Perdona, te puedo hacer una pregunta?
-Las que quieras, guapo… -Sonreí dispuesto a explicarle lo que hiciera falta al maromo.
-¿Qué es eso? –Señaló al toro que estaba siendo picado.
-Es la suerte de varas. El toro es llevado al caballo para que el picador le dé un puyazo tras el morrillo, en todo lo alto…
-¿Para qué sirve?
-Para que el toro humille y temple su embestida… En Sevilla y las plazas de primera se hace un mínimo de dos veces….
-Ahm, bien, bien…
-Ahora puedes ver cómo van a banderillear –Esto no lo había preguntado, pero era mi excusa para mantener una conversación. Tú sabes, ligar –Se ponen tres pares, pero es obligatorio que al menos queden cuatro banderillas en el toro…
-¿De qué color es el toro, marrón?
-Oh, el toro es colorao, ojo perdiz, bragao, meano, calcetero, listón, rabón, alto, fuerte, enmorrillado, cuesta arriba, astifino y un poco corniveleto…
-No entiendo…
-Mientras entiendas otras cosas…
-¿Cómo?
-Nada, nada, digo que es marrón clarito, maricón…
-Vale, vale…
-Ahora el chaval ha recogido la muleta. Es guapísimo, y fíjate en su culo y en el paquete que marca…
-Sí, está bueno…
-Buenísimo… Se dispone a torear por estatuarios. Ha llevado al toro a los medios. Mano derecha. Eso que hace es un pase de pecho. Ahora torea por naturales. Torea lento y por bajo, bien. El toro es mediocre y soso, pero sirve… Mete bien la cara, mejor por el pitón izquierdo. Eso es una trincherilla. Está haciendo sanbernardinas y llevándoselo a los tercios… -Puse mis manos sobre sus hombros y mis labios junto a su oído derecho –Recoge la espada y cuadra al toro. Buena estocada, ha sido efectiva, un poco caída a la derecha. El rincón de Ordoñez…
Así seguí toro a toro, explicándole, retransmitiéndole la corrida que veíamos y que pronto nosotros protagonizaríamos. Cuando finalizó la tarde fuimos a cenar juntos, luego me invitó a subir a su habitación de hotel…
Desnudo me metí en la cama y él se excusó para darse una ducha antes. Un semental higiénico. No pude contener mi ímpetu latina y fui tras él y le acompañé en la ducha. Se la mamé bajo el chorro de agua, recordando mis felaciones de adolescente en ciertos vestuarios. Después nos metimos en la cama. Le preparé el culo, que era precioso y aterciopelado. Cuando estaba suficientemente dilatado me lubriqué la polla y le metí la cabeza. Poco a poco llegué hasta lo hondo. Ahora recordaba aquellos polvos en Trastévere, junto al Tiber, que se veía desde el apartamento, y por un momento me sentí de nuevo respirando el olor de Roma y del sexo, justo cuando me corrí en su culo…
Gléz-Serna
