Posts Tagged ‘maricón’

No puedo más con mi vida…

-No puedo más con mi vida… No puedo más con la vida de maricón, quiero decir… O mejor dicho aún: No puedo más con ese maricón… ¿Lo ves? Míralo… ¡Cómo anda, el jodido! Bfff… Es mortal… ¿No te parece? A mi desde luego sí… Además tiene cara de tener la polla grande… Aunque a estas alturas ya no es una de mis prioridades… El tamaño no importa… ¿Por qué pones esa cara? Es así, mientras te quepa bien en la mano es suficiente… Pues sí, no soy amante de las pollas grandes… Debería decirte que las grandes las prefiero para una noche loca, pero para un  diario siempre es mejor una más funcional… Lo importante es que la sepa manejar, porque si no la sabe usar para qué te sirve… ¡Pero mira qué culo tiene! Qué bien lo mueve al andar, el maricón… Porque ese es maricón seguro… Es ancho de espaldas y estrecho de culo, maricón seguro… Esa regla nunca te fallará… Sí, también es cierto que me ponen más culones, pero todo vale… ¿A que sí? Pues claro, maricón… ¿Te digo maricón porque lo eres, no? Seguro que sí… ¿No?… Pues yo pienso que sí lo eres, porque todo el mundo tiene algo de maricón… La cosa es probarlo, si aún no lo has hecho… No dejes escapar la oportunidad… Te ordeno, sí, te ordeno que salgas ahora mismo a la calle y te folles al primer tío que veas… Hombre, que cumpla tus gustos, si eres escrupuloso… Mámasela, que te la meta y tú también a él… Verás que cosa tan bonita… Cuando vuelvas verás que habrás cambiado de opinión y me dirás: Pues sí, soy maricón…

Nena Palote

Toros, italianos y sexo…

Uno de mis defectos (para mí no, pero para el resto sí…) es mi afición a los toros. Me encontraba sentado en mi abono (tendido once, fila siete, número veinte de la Maestranza de Sevilla). En los domingos previos al verano el público suele ser de turistas y de paisanos del pueblo de los novilleros actuantes. Pues bien, situados en la escena me pongo a contarte, maricón…

Delante de mí había un grupo de italianos, el que estaba justo delante mía (es decir, entre mis rodillas mi polla sólo estaba a centímetros de su nuca) era el más guapo de todos. Piel color de la aceituna, moreno, ojos verdes, delgado y con algo de pluma. Como ya sabrás es uno de mis tipos favoritos de hombre. Me recordaba a cierto maromo (chofer de autobús público) que conocí en Roma y que me hizo de guía en las cuestiones sexuales italianas. Una gozada, pero hablemos del presente…

No podía concentrarme en las verónicas del novillero. Mis ojos estaban fijos en la nuca del italiano. Cuando el toro entró a picar se sucedió un “Oooohh´´ en los turistas impactados. Es común que recurran a preguntar sus dudas a los que frecuentamos la tauromaquia. Mi italiano no hizo menos. Vuelto hacia mí me preguntó en un castellano impecable pero aliñado con su acento (menos mal, maricón, porque si me llega a preguntar en inglés ni zorra…):

-¿Perdona, te puedo hacer una pregunta?

-Las que quieras, guapo… -Sonreí dispuesto a explicarle lo que hiciera falta al maromo.

-¿Qué es eso? –Señaló al toro que estaba siendo picado.

-Es la suerte de varas. El toro es llevado al caballo para que el picador le dé un puyazo tras el morrillo, en todo lo alto…

-¿Para qué sirve?

-Para que el toro humille y temple su embestida… En Sevilla y las plazas de primera se hace un mínimo de dos veces….

-Ahm, bien, bien…

-Ahora puedes ver cómo van a banderillear –Esto no lo había preguntado, pero era mi excusa para mantener una conversación. Tú sabes, ligar –Se ponen tres pares, pero es obligatorio que al menos queden cuatro banderillas en el toro…

-¿De qué color es el toro, marrón?

-Oh, el toro es colorao, ojo perdiz, bragao, meano, calcetero, listón, rabón, alto, fuerte, enmorrillado, cuesta arriba, astifino y un poco corniveleto…

-No entiendo…

-Mientras entiendas otras cosas…

-¿Cómo?

-Nada, nada, digo que es marrón clarito, maricón…

-Vale, vale…

-Ahora el chaval ha recogido la muleta. Es guapísimo, y fíjate en su culo y en el paquete que marca…

-Sí, está bueno…

-Buenísimo… Se dispone a torear por estatuarios. Ha llevado al toro a los medios. Mano derecha. Eso que hace es un pase de pecho. Ahora torea por naturales. Torea lento y por bajo, bien. El toro es mediocre y soso, pero sirve… Mete bien la cara, mejor por el pitón izquierdo. Eso es una trincherilla. Está haciendo sanbernardinas y llevándoselo a los tercios… -Puse mis manos sobre sus hombros y mis labios junto a su oído derecho –Recoge la espada y cuadra al toro. Buena estocada, ha sido efectiva, un poco caída a la derecha. El rincón de Ordoñez…

Así seguí toro a toro, explicándole, retransmitiéndole la corrida que veíamos y que pronto nosotros protagonizaríamos. Cuando finalizó la tarde fuimos a cenar juntos, luego me invitó a subir a su habitación de hotel…

Desnudo me metí en la cama y él se excusó para darse una ducha antes. Un semental higiénico. No pude contener mi ímpetu latina y fui tras él y le acompañé en la ducha. Se la mamé bajo el chorro de agua, recordando mis felaciones de adolescente en ciertos vestuarios. Después nos metimos en la cama. Le preparé el culo, que era precioso y aterciopelado. Cuando estaba suficientemente dilatado me lubriqué la polla y le metí la cabeza. Poco a poco llegué hasta lo hondo. Ahora recordaba aquellos polvos en Trastévere, junto al Tiber, que se veía desde el apartamento, y por un momento me sentí de nuevo respirando el olor de Roma y del sexo, justo cuando me corrí en su culo…

Gléz-Serna

Sexo internacional

Le eché el ojo de inmediato. Su pelo rapado y barba de tres días hizo que me empalmara. Sus ojos celestes y su piel morena hizo que mi culo se abriera. Sus manos con las venas marcadas hizo que me temblara el pulso. Su culo prieto y bien puesto hizo que perdiera los papeles. Su delgadez hizo que me decidiera a actuar…

Sin duda era guiri. Hablaba alemán o algo por el estilo. No me importó, en la cama no hacen falta palabras. Sus movimientos me hipnotizaban. ¿Sería maricón? Esa era mi duda, saber si perdería aceite o no. Lo mejor era averiguarlo. Mi temperatura corporal se disparaba por momentos. Era necesario aliviar mi hambre, mi hambre de sexo.

Le miré a los ojos. Nos miramos unos segundos. Mantuve la mirada y la acompañé con una sonrisa. Al ver que no pasaba de mí bajé los ojos hacia su paquete y regresé a su rostro. Ahora sonrió él. Confirmado, era maricón.

Caminé hacia él. Pegado mi cuerpo al suyo le pregunté:

-¿Cómo te llamas, corazón?

-jdkdjdjdjdkdkd fhfhfhfhfhf kddjdjdnneek – Algo así entendí. Supuse que era demasiado largo para ser su nombre.

-¡DIGO QUE COMO TE LLAMAS! –Grité.

-¡KDFLWEJFN OENFQLOWNDC NNFNFOWENFW! –Gritó él.

-Mira, da igual… -Y con esto le comí la boca.

No se resistió a mis besos, así que me lucí. El lugar estaba abarrotado y no de publico gay, pero las miradas a mi me sudan el nabo y él era extranjero y nadie le conocía, así que seguimos a lo nuestro. El guiri era tan guapo que necesitaba follar con él de forma urgente. Cumplía con mi prototipo de hombre. ¿Qué más podía pedir? Que follara bien, quizá sólo eso…

Le arrastré al servicio tras de mí (A veces pienso que follo demasiado en servicios públicos). Una vez estábamos encerrados comenzamos a sobarnos a tope. Las pollas al aire se retaban una a la otra. Nos masturbamos mutuamente. Andábamos con ello cuando alguien llamó a la puerta:

-dksdndkasn ldencfwonr nsslfndwlrnfl- Dijo quien llamó. Mi amante se puso muy colorado. Paró de pajearme.

-No pares, maricón… ¿Quién coño es? –Le susurré.

-iadbjkdbj osahslnjdoe noasdnjcncoendoqe oqnlsnlwendf sjnalnendf djddddd…

-¿Sí? No  digas más…¡Qué fuerte! –Fingí impresionarme. Le besé los labios, total no nos entendíamos de otra forma. Se distanció con un empujón.

-dknfwdjn ndasdnfde ncaldcnwrln ndlandlcrlcn –Estaba serio mientras lo decía.

-Joder, que no quiero aprender alemán… Vamos a follar y punto…

Toc-toc-toc. Otra vez llamando a la puerta.

-¡KJSDNN WEOFCNWDEC WDONCWDNL WDONCALSDNNWLOWE! –El que llamaba gritaba enfadado.

-Mira, maricón, yo voy a abrir la puerta… -Él me miró sin entender- Digo que voy a “open de door´´…

Abrí la puerta. Otro guiri nos miraba enfurecido.

-¿Y tú qué coño quieres? –Le pregunté. Le gritó algo a mi maromo y le dio un tortazo, así que le dije –No me digas que tú eres su novio…

Dando por perdido el polvo me marché a  casa. Sería mejor conformarme con una paja aquel día…

Gléz-Serna