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Delta Venus
ella
No es tiempo de sutileza sino de hablar de forma honesta. Esta mujer me re calentó. Y cuando digo mujer no lo hago mintiendo, porque hablo de su feminidad, aún cuando carga con una pija hermosa. Carnuda y venosa, de esas que te da ganas de chupetear y de que te penetre.
Pero hablo de su femineidad, de como baila y se mueve de manera sensual, de como muestra su cuerpo y su sonrisa. De esas hermosas tetitas hormonales que son un deleite de dioses y un cuerpito trabajado a la perfección. Hablo en diminutivo no porque sea petit sino por esa fragilidad sensual que te eleva la temperatura, sin descuidar ese polo opuesto, esa contracara que tiene debajo de su bombachita. Su tanga oculta -momentáneamente- ese pene gigantesco con el que nos tentara durante unos momentos.
Simplemente escribir sobre este video me ha excitado y debo solucionar esta calentura y esta erección tremenda que me provoca esta mujer. Y nada mejor que bendecirla con nuestra leche, un bautismo.
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Mi madre me hizo ir a ver a los albañiles …
Cumplà las órdenes de su madre, me habÃa encargado que pasase a echar un vistazo a las obras que estaban haciendo en nuestro antiguo piso que tenÃan vacÃo para reformarlo, y querÃa que yo controlase como habÃan terminado la jornada los obreros, al llegar entre por la puerta con la llave, sin llamar, estaban dos chicos jóvenes de mi edad, trabajando recién al entrar en el comedor, no asà el jefe, que habÃa salido, me lo comentó el chico mas espabilado de los dos, alto, delgado, atlético, con pinta de chulito, que salió en seguida a saludarme con dos besos y explicándole la situación sobre su jefe, que habÃa ido a por unos materiales que necesitaban para el dÃa siguiente y que no tardarÃa mucho en regresar, él estaba trabajando sobre las molduras del techo con una escalera, y el otro parecÃa algo ido, era muy introvertido, de estatura normal y algo rechonchete, tenÃa cara de tonto la verdad, y estaba en una esquina de rodillas trabajando en el suelo, ni siquiera llegó a levantar la cabeza del todo cuando pase por su lado, aunque si note como me miro las piernas.
Asà que como habÃa que esperar para que el jefe me comentara los detalles, me senté en una silla del comedor junto a la mesa esperando … los chicos seguÃan con  su trabajo, uno con las molduras y otro con el suelo … y yo aburrida esperaba observando al vacÃo dejando pasar los minutos hasta que volviera el señor con el que tenÃa que hablar, entre el aburrimiento y la inquietud movÃa las piernas, las abrÃa y las cerraba para matar un poco el nerviosismo, pasaron los minutos, sonaba la radio … no me percató que al abrir y cerrar las piernas el chico gordito que estaba en el suelo de rodillas se habÃa puesto tal que tenÃa una visión directa de mi, y me estaba viendo todo!
Cerré las piernas rápido del susto y a los pocos segundos me levanté y me dirigà a un cuarto de la casa, el que solÃa ser el mÃo cuando vivÃa allÃ, empecé a rondar la habitación recordando mis años allÃ, y con lo que me habÃa pasado la cabeza me salto a los tiempos en los que los chicos del colegio me espiaban y mi miraban por debajo de la falda, que gracia recordarlo ahora … eran los mismos en los que yo empezaba a masturbarme y descubrÃa la sexualidad, y era allà en esa habitación donde lo hacÃa … se me paso el rubor y me entro un calor excitante, deambulé por la habitación observando los trabajos que habÃan realizado allÃ, mientras rememoraba lo mucho que me masturbaba allà cuando era joven y las fantasÃas con la que lo solÃa hacer … me quedé de pie apoyada en una mesa de trabajo fantaseando con aquellos profesores y compañeros que alimentaban mi apetito de entonces … en las pelÃculas porno de mi padre que veÃa a escondidas …
Me entro el morbo de la situación y con la idea de que estaba ya en la última ocasión en la que verÃa aquellas paredes tal cual entorné algo la puerta y empecé a acariciarme los muslos subiendo por las caderas levantándome el vestido, me fui excitando cada vez mas semidesnuda con los chicos al otro lado, lo hacÃa disimuladamente para que si entraba alguien de golpe no se dieran cuenta de nada, me acariciaba los pechos por fuera, sentÃa la vagina empezar a segregar flujo y tocaba el clÃtoris por fuera para provocarse placer, y ahà ya casi perdà la noción de donde estaba, o al menos de la puerta, ya que el chico gordito estaba justo en el hueco entre la puerta y el marco, como mirándome de reojo, disimulando agachado y a 4 patas como que estaba trabajando.
No estaba segura si me habÃa visto o no,  pero sentà como si me hubiera ya pillado y la única solución era seguir adelante, también ayudo que me sentÃa muy cachonda al ser descubierta. Me daba algo de morbo que me vieran y el calor que tenia dentro de mi hacia que me apeteciera exhibirme más si cabe sin pensar en las consecuencias, seguà subiéndome el vestido con una mano mientras me acariciaba los pechos con otra, el no paraba de mirarme, ahÃ, inmóvil, quieto. Me sentÃa deseada y mojada, expuesta, sentÃa sus ojos clavados en mi, él no me excitaba en absoluto pero notaba como me mojaba cada vez más la situación, le hice con la mano un gesto de que se acercara y el tÃmidamente gateó hacia mà sin mirarme, se quedo delante de mi como un perrito temeroso que espera instrucciones de su amo, le puse un dedo en la barbilla y le levante la cara hasta dejársela mirándome fijamente, me incorporé levemente, levante el vestido y situé mis piernas abiertas justo por encima de su boca, quedando el debajo de mi vestido, baje lentamente hasta que situé mi vagina mojada sobre sus labios , me separe el tanga de la vagina y la restregué unas cuantas veces por su boca mientras él seguÃa inmóvil sin abrir los labios, le ordené que me la chupara.
El saco la lengua y empezó a moverla de forma torpe y sin ninguna destreza, se notaba que era la primera vagina que habÃa tenido cerca. Aun asà yo  disfrutaba restregándosela contra su boca, con una mano le cogÃa la cabeza y se la apretaba contra ella y con la otra me acariciaba los muslos, la barriga, las tetas, dándome placer, estaba muy cochina, y empecé a lamerme los dedos, me los metÃa como si fuera una polla y los chupaba. Me entraron unas ganas terribles de comerme una buena polla, de chuparla, lamerla, saborearla de arriba abajo, de sentir su olor, su sabor… que gusto me estaba dando… empecé a gemir algo intencionadamente, estaba completamente excitada deseosa de sexo, esperaba que entrara el otro chico chulito y que me diera placer, tenÃa el deseo que todo ese aspecto de chulito se transformara en una buena polla que me follara hasta reventar.
Y no tardo nada en entrar extrañado, se quedo perplejo al contemplar la escena. Al verlo le respondà con un gesto claro, me levante el vestido quitándomelo por completo,  quedando en ropa interior, por debajo a la vista de como el otro me lamia, y por arriba mis tetas rebosaban queriendo salir del sujetador.
– ven aquà y chúpame, le indique mientras me sacaba la teta derecha ofreciéndosela para que me mamara el pezón.
El chico se acercó riendo y diciendo – vaya vaya lo que tenÃa por aquÃ, que vaya guarra resultaba ser la hija de la dueña …
Empezó a chupármelo a base de bien, me lo mordÃa, me lo estiraba con los dientes, se comÃa la teta, incluso me hacÃa daño pero me daba igual, yo solo disfrutaba por arriba y por abajo, cambio de pecho, me saco la otra teta e hizo lo mismo, luego subió al cuello, siguió chupándome la oreja, la mejilla… me lamia la cara dejándome su saliva, seguÃa restregándome la vagina con la boca del otro chico.
Mientras yo tenÃa toda la vagina llena de flujo haciendo que resbalara al frotarse cada vez mas y mas, deslizando completamente de arriba abajo, yo era quien marcaba el ritmo, cada vez hacia movimientos más amplios, llegaba incluso al culo, le ponÃa mi agujerito para que me lo lamiese también. El seguÃa con la lengua erguida moviéndola de arriba abajo sin mucho estilo pero eficaz.
Además me masturbaba el clÃtoris y no pude más que entrar en un orgasmo, el otro chico seguÃa chupándome por toda la cara y el cuello dejándome llena de saliva, fue algo que al poco me empezó a disgustar, ahà me entraron dudas de lo que hacÃa, como si de un golpe la realidad hubiera vuelto, pero a la vez también esa sensación se transformaba en un placer inmenso que me hacÃa correrme sin que parase el orgasmo y sentirme una guarra.
El orgasmo no cesaba, pero tenÃa picos de intensidad, iba y venÃa siempre muy intenso, y finalmente en un pico se me escapo un poco de pipi, al menos esa sensación me dio, y me sentà muy avergonzada, aunque el chico no hizo nada y seguÃa y seguÃa lamiendo dócil sin parar.
Pero aquella vergüenza si hizo que mi orgasmo se terminara, entrara en mà un cierto sentimiento de culpa y unas ganas increÃbles de dar placer yo, asà que ordené a los dos chicos se quedaran de pie frente a mà y yo baje de rodillas frente a ellos, me puse frente a sus penes.
Al chulito se le veÃa muy bien la erección a través del pantalón, y parecÃa que tenÃa un pene grande, pero quise empezar por el otro que es con el que me sentÃa peor, al bajárselos me di cuenta que debÃa haberse corrido mientras me chupaba la vagina porque vio en el pantalón un redondel mojado de semen. Seguà bajando los pantalones por la rodilla dejando al aire su pene blanco y pequeño sin apenas vello, aun tenia semen por encima. Lo cogà con dos dedos y le deje el glande al aire. Le miré y me miraba con cara de culpabilidad, le sonreà y le dije que no se preocupara, a la vez que me lo introducÃa en la boca y jugaba con su glande, empece a lamerle el semen que tenia por la polla y en dos o tres mamadas ya se la deje limpia, también algo que le habÃa caÃdo en la base y un testÃculo que al tocarlo note húmedo. Me sabia mal no poder chupársela mas, iba a empezar por él pero visto lo visto yo querÃa meterme algo duro en la boca. Asi que ya sin más pase al otro, que tenÃa una gran erección.
Yo le sonreà mientras se la tocaba por fuera y bajaba el pantalón, tenÃa el pene larguilucho y delgado, bien erguido y muy recto,  me lo metà al instante en la boca además de masturbarlo, era lo suficiente largo para hacer ambas cosas bien.
Me la ponÃa apoyando su glande en mi lengua y lo masturbaba rápido como para que se corriera, no querÃa, pero estaba muy cachonda follandome a esos dos desconocidos ya me estaba sintiendo muy bien. Después él me agarró la cabeza y me la metÃa en la boca como si me follase la boca, lo hacÃa muy rápido e intentaba metérmela toda dentro, casi lo conseguÃa pero no me cabÃa, abrÃa bien la boca pero me llegaba a la garganta y me daban arcadas, me costaba respirar pero él no paraba, casi se corre y paro.
Me dejo exhausta asà que decidà relajarme con el pene del gordito, tenÃa ganas de recompensar la chupada que la habÃa dado antes asà que me metà su pene entero en la boca, era pequeño y aun estaba flácido, poco a poco fue engordando aunque aun asi no era muy grande. SabÃa mucho a semen. Seguà chupando ese pene virgen cuando noté el otro chico me cogÃa de la espalda para que me pudiera a 4 patas, yo lo hice sin dejar de chupar, pensé que me iba a follar y que ya era hora. Me la metió al instante y hasta el fondo con todas sus fuerzas, se movÃa rápidamente metiendo y sacando la polla a un ritmo muy fuerte, tardé unos segundos en acostumbrarse y cuando ya mi vagina diló bien gozaba con las embestidas del pene que me daba,  iba tan rápido que cada pocas metidas se le salÃa y tenia que volverla a meter, pero en una situó el glande en el ano e hizo fuerza para meterla, pero no conseguÃa introducirla. Yo pensé que se estaba equivocando por la inexperiencia o la velocidad que iba, y seguÃa a la mia chupando el otro pene,  pero de repente noté como el chico me chupaba el ano para dilatármelo. La verdad que el sexo anal no me gusta mucho porque me suele molestar pero me dio un morbo terrible que aquel chulito me chupase el culo asà que le deje hacer.
Mientras, claro, me entretenÃa con la polla del gordito el pene empezó a introducirse en mi culo de forma lenta y constante, mientras él me agarraba las nalgas lo más fuerte que podÃa y gritaba – te gusta asà verdad? Yo se sentÃa muy guarra y le decÃa que claro, que me follara todo lo mejor que pudiera,  y entonces en el punto álgido de la penetración para colmo el gordito se volvió a correr esta vez en mi boca sin avisar. Mucho semen, más de lo que esperaba, lo que me hizo pensar que la anterior corrida habÃa sido involuntaria porque descargó bastante cantidad en mi boca, trague lo que pude pero entre la sorpresa y las embestidas del otro parte saltó por mi cara, le sonreÃ, no me importaba, me gustaba darle placer. Cuando ya note que me habÃa follado bastante bien el culo le agarré el pene duro y tumbe en el suelo, querÃa follarmelo yo un rato asi que me puse a cabalgar sobre él.
El chico cumplÃa su papel y parecÃa tener resistencia, yo me tocaba el clÃtoris mientras adivinaba a ver al otro chico viendo la escena con los pantalones por los tobillos, cerré los ojos y me pegué a él abrazándolo, moviendo el culo rápidamente arriba y abajo, mientras le recordaba al oÃdo que aun querÃa follar mucho mas,  sentÃa profundamente ese pene entrando y saliendo, tanto que cuando el jefe entró por la puerta de la casa no me di cuenta.
El tiempo se nos habÃa pasado y el jefe que ya habÃa vuelto, Hice el amago de incorporarme pero el chico me abrazaba fuerte metiéndola sin parar y no lo conseguÃ, ni siquiera pude ver la cara del jefe, solo su silueta, simplemente cerré los ojos del placer queriéndome desentender de todo, sin importarme nada, no pasaron más de 10 segundos que se escuchó – quita, va a follarla un hombre de verdad.
Abrà los ojos y note como una fuerza por detrás me levantaba y me ponÃa a cuatro patas, no querÃa girarme, y al instante noté una gran presión en la vagina por lo que intuà que la tenÃa muy muy grande, y ya de nuevo estaba sintiendo un inmenso placer, el otro chico se puso a un lado y empezó a masturbarse muy rápido mirándonos, yo le miraba a el cómo lo hacÃa y eso me excitaba, le hacÃa gestos con la boca para que me la diera a chupar, pero no me hacia caso mientras el jefe jadeaba de placer al meterla una y otra vez.
El chico no tardo en correrse al aire en frente mÃo, tuve el reflejo de ir hacia esos chorros de semen que salÃan despedidos pero el jefe me tenia agarrada por detrás y me lo impidió, me dijo – no te preocupes que ahora te daré yo el mÃo
Me excitó tanto esa frase que entre en un orgasmo. El hombre jadeaba intensamente y se notaba que estaba muy excitado por follarse a una jovencita de esa manera. A punto de irse saco su polla y empezó a masturbarse, yo ya sabÃa lo que tenÃa que hacer … me giré hacia él y por fin le vi, era un hombre gordo de unos 60 años bastante feo y peludo, iba sin pantalones y con la camisa abierta, con alguna cadena de oro me pareció ver, al ver lo feo que era y que me lo acababa de follar sin ni siquiera saber su cara me sentà completamente una guarra,  no habÃa vuelta atrás y lo único que querÃa era que esa polla se corriera, la masturbe rápido, la tenia gorda y grande, me fije mejor, era un viejo feo con una polla grande y larga que lo compensaba, me la metà en la boca, no podÃa  bien a causa de su tamaño y lo dura que estaba asà que la masturbaba y la lamia, mi orgasmo no habÃa parado nunca, yo  mientras me tocaba el clÃtoris, lamia y chupaba, parecÃa aguantar más, pero el hombre me sujeto la cabeza mientras hacÃa fuerza para  introducÃa al fondo de mi boca, empezó a eyacular un montón de semen, tuve que sacármela al instante porque me ahogaba por el tamaño y mas corriéndose, la saque y aun seguÃa eyaculando, le masturbaba rápido para sacarle todo y salpicaba por mis pechos, después se la chupe un poco hasta dejársela limpia, me tumbe en el suelo y seguà tocándome, restregándome el semen por las tetas, ante la mirada de los tres, yo les miraba cachonda seguÃa corriéndome, les miraba las pollas, me fijaba en ellas, no podÃa parar. Hice bien en cumplir las órdenes de mi madre, pero no creo que se lo pueda contar.
