Posts Tagged ‘polla’

Felatio interruptus…

La lengua subía y bajaba, se detenía, golpeaba, lamía, chupaba la punta. El ansia se apoderaba de mi ser, deseoso, necesitado de más pasión. Cerraba los ojos mientras trabajaba aquella polla, mientras  me la metía poco a poco en el interior de la boca. Las manos las tenía apoyadas en los muslos del otro, los recorría por completo con los dedos, con fuerza.

Paré, me detuve. Apoyé la mejilla en su pierna y lo miré, allí, a lo lejos. No noté que él tuviera algún tipo de prisas, necesidad, anhelo, interés. Esa es la palabra, interés…  Yo tampoco lo tenía. Me dolía la mandíbula, por cosas del estrés se me queda bloqueada. Nervios… Los mismos fantasmas personales de siempre, que impedían que me concentrara en la mamada. No tenía la mente puesta ahí, ni mucho menos cerca, la tenía a kilómetros de distancia. Cada vez me sabe más insípido el sexo. El porno no harta. No deja de ser una necesidad vital. Lo que cansa es lo inocuo, lo banal, lo inútil, lo insípido que resulta repetir ese papel con tantos rostros diferentes que se olvidan al día siguiente. Terminar aquella mamada me suponía de la misma utilidad que el semen del ahorcado o del drogadicto que se corre por cosas de la abstinencia.

No recuerdo como se llamaba el tipo, quizá ni me lo dijo, o no le pregunté. Poco importa, era uno más. ¿Existe el amor? Mi eterna pregunta. A mis veintiuno digo que no existe. Existe el sexo con un grado más o menos de aprecio. Punto. Mierda. Creo que estoy condenado a no vivirlo jamás, aunque sea una falsa, una patraña. Le importo a poca gente, y si le importo a alguien no es por amor. Se supone que mi condición de bisexual me garantiza mayor probabilidad para encontrar el amor: Una puta mierda para el que lo piense…

La polla del nota se encogía por segundos. Observé cómo se empequeñecía poco a poco, como si de pulsaciones se tratara. Me resultaba triste esa forma de acabar una relación, algo tan insulso. Era como parar por desgana. ¡Qué triste, una polla fláccida!

Gléz-Serna

Sexo y Sado…

Andaba yo por el centro de Sevilla buscando un libro por todas las librerías. Se titula “El día que murió Marilyn´´, de Terenci Moix. Finalmente acabé en cierta librería de viejo cuyo enclave quiero, o necesito, olvidar…

Cuando entré en la librería cientos de libros usados me dieron la bienvenida. Un chaval de mi edad aproximadamente estaba sentado tras el mostrador. Leía un libro de Bukoswki, muy propio. Él me gustó, estaba bueno, muy bueno, pero en aquel instante mi prioridad era encontrar el libro de Terenci. El dependiente levantó la vista del libro y se detuvo a observarme:

-¿Qué deseas?

-Busco un libro… “El día que murió Marilyn´´, de Terenci Moix…

-Voy a ver… -El dependiente cerró su libro y comenzó a pasearse entre las pilas de libros, buscando, buscando, buscando- Parece que no lo tengo…

Se quedó quieto, observándome. Yo a él lo miraba con curiosidad insana. No sé cómo sucedió, pero cuando quise darme cuenta el dependiente comenzó a besarme, a devorar mis labios, con fuerza, con furia y pasión. Mis manos se quedaron quietas en sus mejillas. Nuestros cuerpos se movían nerviosos, algunos libros cayeron al suelo.

-Vamos al almacén… -Me dijo mientras me arrastraba de una mano, sin darme opción a negarme.

En la trastienda reanudamos nuestros besos. Me pidió que me desnudara, y así hice mientras me observaba. Comenzó a lamerme todo el cuerpo, mientras me besaba. Cuando terminó se desnudó y sin que me lo pidiera fui yo el que comenzó a besarle y lamerle todo el cuerpo. Me detuve en su entrepierna. Me metí sus huevos en la boca, los succioné como acostumbro mientras le miraba a los ojos. Él me acompañaba con una mano en la nuca, y con la otra me hizo algo nunca visto por mí: Me daba golpecitos con su polla en la frente, los ojos… Prácticamente me forzó a lamer, chupar su polla, con furia. Él marcaba el ritmo de la felación. Cuando se cansó nos tumbamos en el suelo. Ahora comenzó a pellizcarme los pezones, los cojones, la polla, mientras me besaba. Pellizcaba con fuerza. Sentí un dolor intenso con cada pellizco que me produjo una sensación de placer nunca conocido. De repente pareció que cambiaba de opinión y me puso a cuatro patas, sin comérmelo ni bebérmelo me metió la polla y me petó con fuerza, con decisión. Parecía que se corría, yo casi lo hacía sin tocarme, sólo por el placer que obtenía. Como improvisando la sacó de mi culo y me la metió en la boca, donde se corrió dando convulsiones por el placer. Tragué. Nos observamos y nos vestimos. Nos despedimos, pero me citó para volver al día siguiente. Ni yo mismo sé si volveré…

AVISO: Se trata probablemente del relato más real que he escrito nunca, sólo he omitido lo preciso para no ser reconocido el lugar ni el sujeto.

Gléz-Serna

Sexo y sudor…

Yo estaba sudando. Una gota de sudor estaba detenida en la punta de mi nariz, a punto de caer. Mis brazos hacían un esfuerzo supremo por levantar el peso. Repetía el mismo movimiento. Es lo que tiene el trabajo y el calor de Agosto. Mientras daba calorcito a mis brazos entretenía la vista con el personal (qué personal, Dios…) Sobre todo me entretuve con uno de ellos. Un chulo que chuleaba hasta cuando parpadeaba. ¿Los chulos ponen de manera especial, verdad? Y este no era la excepción. Además era guapo. Mi camiseta estaba empapada de sudor. Las gafas de sol se resbalaban de mi nariz por culpa del sudor. El sudor corría por mis espaldas, que hervían a pleno sol. El sudor mojaba mis pantalones, corría piernas abajo.  En esas andaba yo, con la gotita de sudor en la punta de mi nariz y mirando a través de la intimidad de mis gafas de sol los brazos, las piernas, el pecho, los labios del chulo en cuestión. Comenzamos a hablar. ¿Sabes qué tema de conversación sacó? Pues el sexo…

-Tío, este finde pasado me puse las botas…

-¿Sí?

-Sí, con tres…

-No me extraña…

-¿Cómo?

-Digo que qué bien, miarma…

-El viernes con dos distintas. Una tía después de otra… Y el sábado me follé a mi novia… Estaba la chavala salida como una perra. La cogí por la cabeza y me la chupó que dio gusto…

-Ahm… ¿Estaban buenas las tres?

-Bfff… Las dos del viernes eran unas guarras que conocí en Cádiz. 

-Abundan las guarras…

-Mejor, así follamos más, tío…

-A mí no me hace falta ninguna guarra para eso…

-¿Tienes novia?

-¿Novia yo? Por favor…

-¿Entonces?

-Pues follo lo que puedo, igual que tú y que todos… Lo que pasa es que…-Entonces dudé y callé.

-¿Qué pasa?

-Pues… Nada, que hoy es lunes… Faltan muchos días para el fin de semana… Y bueno, seguro que te encantaría follar…

-Pues claro, no te jode…

-Como debe de sentar una mamada ahora…

-Bfff… Lo pienso y mira como me pongo… -Señaló su entrepierna, que anunciaba una terrible erección.

-Eso se arregla…-Y eso hice, arreglarlo. Hinqué las rodillas en tierra. Mi sudor se intensificó, ahora a causa del sexo. El maromo se descamisó. Sus pectorales, sus abdominales taaaan bien definidos también estaban lubricados en sudor. Corría hacia abajo, hasta desembocar en su polla, que estaba en mi boca. Y así andaba yo, tragando polla y sudor. Mi propio sudor llegaba gota a gota hasta mis labios. Su mirada dominadora de chulo de libro me puso como una perra mala. Le agarré el culo con mis dos manos para así dar mayor intensidad a la mamada. ¡Qué polla! Imagina la polla más bonita que has catado y así era, más o menos… Mi lengua se gustó recorriendo toda su polla. Su cuerpo vibró y al instante una lluvia de semen pringó el interior de mi boca. Me incorporé y le sonreí- Ya está arreglado…

-Gracias, hijo…

Gléz-Serna